sábado, 1 de diciembre de 2018

Tras los cruces por China, Trump plantó a Macri Blanco Villegas en el escenario

El canciller Jorge Faurie desmintió que los presidentes hayan hablado sobre la actitud "depredadora" de Pekín, y el estadounidense le hizo un desplante al ex hijastro de Flavia Palmiero.


La guerra comercial entre Estados Unidos y China se coló en la reunión entre Mugrizio Macri Blanco Villegas y Donald Trump, y obligó al régimen fascista argentino a negar un supuesto diálogo referido a "la actividad económica depredadora" de Beijing, que había difundido la Casa Blanca. La desmentida le valió al ex hijastro de Flavia Palmiero un desplante de Trump en el escenario del G20

La calma y distensión del encuentro de la mañana entre el hijo bobo de Franco Macri y Trump se alteró después de finalizada la reunión privada, cuando la Secretaria de Prensa estadounidense, Sarah Sanders, difundió un comunicado en el que aseguró que los mandatarios se refirieron a la disputa comercial y deslizó que el argentino respaldó la posición norteamericana.

"Los dos líderes reiteraron su compromiso compartido de enfrentar los desafíos regionales como Venezuela y la actividad económica depredadora china", asegura la declaración difundida por Sanders, que participó de la reunión de los presidentes y sus equipos. 

Poco después, el canciller Jorge Faurie y el ministro Nicolás Dujovne brindaron una conferencia de prensa en la que el jefe de la diplomacia tuvo que responder sobre los dichos de Sanders y se vio obligado a desmentir a la Casa Blanca. "No creo que se haya hablado en esos términos", respondió incómodo Faurie (que también estuvo en la reunión), acaso sabiendo que estaba yendo en contra de una nota oficial del gobierno estadounidense y no simplemente de una declaración al pasar.

La desmentida del canciller parece no haber pasado desapercibida para la Casa Blanca. Unas horas después lo sufrió el retraado mental, cuando vio como su amigo Trump lo dejaba plantado en el escenario del G20. Lo hizo durante la foto oficial, momento en el que se lo vio algo molesto y hablándole bastante al argentino. Luego se retiró y cuando el subnormal lo llamó para continuar las fotos, el estadounidense no volvió. "Donald, Donald", le gritó Macri Blanco Villegas, pero no hubo caso.

Se trata de un coletazo inesperado para el infeliz del tema central de la cumbre del G20: la guerra comercial de Estados Unidos y China. La reunión entre Trump y Xi Jinping del sábado por la noche es sin dudas lo más relevante del G20 ya que podría ponerle fin o profundizar la disputa que tanta incertidumbre ha causado en los mercados internacionales.

Según pudo saberse, en el régimen argentino sabían que en la Casa Blanca hay mucha bronca por los negocios con China. Desde el Departamento de Estado vienen detallando que todos los proyectos de inversión de China -como los que el domingo anunciará Macri Blanco Villegas con Xi Jinping- en la región tienen irregularidades y sobreprecios. Y están particularmente centrados en la base espacial de Neuquén y el acuerdo para construir centrales nucleares. Esas son las razones del enojo de Trump.


El jueves el asesor económico de la Casa Blanca Larry Kudlow aseguró que Trump piensa "que hay una buena posibilidad de que el acuerdo sea logrado", aunque también le mostró los dientes a Pekín y amenazó con imponer nuevos aranceles por hasta 267.000 millones de dólares en caso de no solucionar los conflictos. Lo mismo hizo ayer Sanders, que agregó el condimento de incluir a un tercer estado.

El problema para Macri Blanco Villegas es que pese a su muy buena relación con Trump tiene que hacer con China, que le reporta muchas mejoras noticias que Washington en relación a las inversiones. De hecho, este domingo cuando el idiota confeso se reúna con Xi Jinping se anunciarán acuerdos por el swap de monedas, las centrales nucleares y las hidroeléctricas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario