Hasta el martes, los registros de 0 km mantenían una caída del 60% contra igual mes de 2018. La suba del dólar de esta semana agrava la situación porque pone más presión sobre los precios de ese segmento.

A comienzos del año pasado se fantaseaba con llegar a un mercado de un millón de unidades y hoy ruegan para que 2019 no caiga por debajo de las 500.000.
Sabido era que marzo venía mal, muy mal. Según los datos de patentamientos de la primera quincena, se registraba una caída de más del 60%. El martes se mantenía la misma caída.
Quienes gustan ver la mitad del vaso lleno, atenúan este derrumbe con la salvedad de estar comparando con un mes, como marzo de 2018, en el que se alcanzó récord de ventas, con más de 85.000 operaciones. Es una forma de transitar la vida. Lo que no puede evitar cualquier análisis es la realidad y, ante una baja de esa magnitud, es difícil encontrar algo positivo.
Hasta el lunes había patentados unos 26.000 0 km. En los cuatro días hábiles que quedan de marzo, los operadores del sector estiman que pueden sumarse unas 13.000 unidades, teniendo en cuenta que todos los fines de mes se acelera el ritmo registros por los autopatentamientos que hacen las concesionarias para cumplir con los objetivos comerciales que pone cada fábrica.

Es decir, que “la Argentina automotriz” vuelve a niveles de hace 13 o 14 años. Pero eso no es todo. En aquel entonces se vivía un momento de recuperación, tras la crisis de la salida de la convertibilidad, que destruyó la actividad económica. Se decía en las crónicas de esos días que la mejora volvía a poner al mercado automotor en el pico de operaciones del mejor año del menemismo, que fue 1998. En marzo de ese año se registraron 42.181 unidades, algo más de lo que se va a alcanzar este mes. Por eso, se puede decir que la actividad cae a los niveles de 2006 o, si se quiere ser más negativo, a los del 98. En 2006, el mercado total del año fue de 450.000 unidades, para tener una idea de hasta dónde puede caer la demanda actual.
La situación es delicada en el sector (más si el dólar se sigue disparando como ayer) porque esta caída del mercado interno se registra al mismo tiempo que retroceden las exportaciones, algo que difícilmente coincide ya que la baja interna suele acompañar períodos de depreciación del peso, lo que favorece a exportar y compensa la baja demanda local. Sin embargo, por la aplicación de retenciones y recorte de los reembolsos a las exportaciones, esta vez el mercado externo no es una solución. Es por eso que la producción automotriz está prácticamente paralizada, salvo un par de excepciones.
Fuente: nota de Horacio Alonso para Ámbito.com
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