Por Elena Llorente, desde Roma, para Página/12
Francisco tiene programado mantener varios encuentros con los jóvenes y el tema migrantes estará en primer plano. Miles de hondureños, guatemaltecos y salvadoreños que intentan escapar de la pobreza y entrar en Estados Unidos.

Es la primera vez que la JMJ se realiza en Centroamérica, una región particularmente afectada en estos momentos por la crisis migratoria, donde miles de hondureños, guatemaltecos y salvadoreños que intentan escapar de la pobreza y entrar en Estados Unidos. "Muchos de los jóvenes que participarán de la JMJ vienen de estos países y el papa quiere acercarse a ellos, transmitiéndoles un mensaje de esperanza", dijo a los periodistas Alessandro Gisotti, director interino de la oficina de prensa vaticana, en un encuentro informativo sobre el viaje.
El tema ecológico, al que Francisco suele dedicar espacio, y la violencia juvenil, también se encuentran entre los puntos que el papa tratará con los jóvenes. Y no se descarta que en algunos encuentros reducidos con grupos juveniles puedan salir a relucir otros asuntos que fueron tratados en el reciente Sínodo de Obispos dedicado a los jóvenes, que se hizo en octubre en el Vaticano, y que en su documento final habló de los abusos sexuales, el abuso en el uso de Internet, el rol de la mujer en la Iglesia, homosexualidad y sexualidad y jóvenes migrantes.
Pero según precisó el Vaticano no está programado que el papa se encuentre con víctimas de abusos sexuales. Algunos esperaban lo contrario dado que este viaje se realiza pocas semanas antes del gran encuentro internacional que se realizará en el Vaticano, a fines de febrero, sobre abusos sexuales en la Iglesia, y del que participarán junto a Francisco los jefes de las conferencias episcopales de todo el mundo.
Se calcula que unos 200.000 jóvenes de todo el mundo asistirán al evento de Panamá y el Papa no se dirigirá sólo a los jóvenes en general sino también a los jóvenes indígenas, a los que envió un mensaje especial en video hace unos días, porque ellos iniciaron el 17 de enero en la ciudad panameña de Soloy, un pre-encuentro de la JMJ. En el mensaje, Francisco dijo estar convencido de que los jóvenes de origen indígena "estimularán la búsqueda de respuestas a tantas escandalosas situaciones de marginación, exclusión, descarte y empobrecimiento a las que están condenados millones de jóvenes, especialmente aquellos de los pueblos nativos del mundo". Jóvenes indígenas "cuiden sus culturas, sus raíces" y celebren "su fe en Jesucristo a partir de la riqueza milenaria de sus culturas originarias", muestren la cara indígena de nuestra Iglesia en el ámbito de JMJ y afirmen "nuestro compromiso de proteger la Casa Común y colaborar en la construcción de un mundo posible, más equitativo y más humano", dijo Francisco.
En este viaje, curiosamente, en lo que se refiere a la organización en Ciudad de Panamá donde se hará el encuentro, están colaborando además de los católicos, gente de la comunidad musulmana y judía, un hecho extraordinario que ha llevado a pensar a muchos en la importancia del diálogo interreligioso, una idea en la que el papa argentino insiste.

Este viaje a Panamá es el número 26 en la agenda del papa Francisco, que ha visitado ya 40 países de todo el mundo. Es el séptimo a América Latina donde ha visitado nueve países. El último de éstos, hace un año, a Chile y Perú, fue un poco opacado por una serie de polémicas por los casos de abusos sexuales salidos a relucir en ese momento en Chile. A la Argentina nunca viajó y por ahora su país tampoco aparece en la lista de los que visitará próximamente. En febrero, en cambio, visitará los Emiratos Arabes Unidos.
El programa de Panamá prevé para mañana, jueves 24, encuentros con el presidente panameño, Juan Carlos Varela, con el cuerpo diplomático y con los obispos centroamericanos. Por la tarde inaugurará oficialmente en Campo Santa María La Antigua, la Jornada Mundial de la Juventud.
Casi todos los presidentes centroamericanos tienen previsto acudir a la última misa que celebrará el papa Francisco el domingo y que significará el cierre de la JMJ. Entre ellos Jimmy Morales (Guatemala), Juan Orlando Hernández (Honduras), Salvador Sánchez Cerén (El Salvador), Carlos Alvarado (Costa Rica). No estará presente en cambio el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, un país que atraviesa una grave crisis política y económica.
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