En el primer semestre, la entrada de productos manufacturados de cuero se incrementó un 49,9 por ciento respecto del año anterior. Para el sector industrial local, en el actual contexto significará profundizar la crisis del sector.

Las cámaras empresarias de la industria del calzado, textil, indumentaria y marroquinería habían alertado en un documento conjunto sobre la situación de “profunda crisis” que atraviesa la actividad y pone en riesgo unos 500 mil puestos de trabajo directos. Identifican como causas de esta situación la retracción de la demanda derivada de la caída del poder adquisitivo, la “persistente presión” de las importaciones y la fuga de consumidores hacia mercados externos. La situación se hará todavía más cuesta arriba en la segunda mitad del año tras el ajuste que acordó el régimen con el Fondo Monetario. “Será definitivamente negativo para muchos sectores de la industria nacional, ya que a esta inexorable reducción del mercado se suman un constante aumento de importaciones de bienes finales y tasas de interés superiores al 40 por ciento que hacen imposible el financiamiento a pymes”, dijo el titular de CIMA y dirigente de CGERA Ariel Aguilar.
Pero la conversión de productores a importadores se disparó con la apertura económica aplicada por Cambiemos, aunque se aceleró en los últimos meses. Las importaciones el año pasado acumularon un incremento de 75 por ciento respecto de 2015 (dos años hacia atrás).

“Nuestro sector históricamente ha sido exportador. El problema es que la estructura productiva argentina, a excepción de los salarios, está dolarizada. El cuero, en nuestro caso, tiene valor dólar, ya que el 90 por ciento se exporta en estado terminado o semi terminado. Y los costos logísticos tienen relación directa con los combustibles y también están dolarizados”, explicó.
Desde el sector insisten en que no pretenden un cierre total de las importaciones, pero reclaman “un esquema de administración responsable del comercio exterior”.
“Los términos en que se plantea la cuestión de competitividad es falsa, ya que el 80 por ciento de los costos tiene que ver con cuestiones que puede regular el Gobierno, como las tarifas. Pero la caída del consumo, el aumento de las importaciones, la suba de las tarifas y las altas tasas de interés que hacen inviable cualquier proyecto productivo. Ya generaron la perdida de más de 3 mil empleos y el cierre de 70 fabricas”, concluyó el dirigente empresario.
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