viernes, 29 de noviembre de 2019

El gabinete que prepara Kicillof

Mientras define a sus colaboradores, el gobernador electo analiza postergar su asunción para el 11 de diciembre, para que no se superponga con el traspaso del mando presidencial.


El gobernador electo de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, le da los últimos toques a su plan de gobierno y al gabinete con el que llevará adelante sus propuestas. Sensibilidad, orden, transparencia y mucha muñeca política son los pilares sobre los que se proponen trabajar sus colaboradores en una provincia que sufrió las consecuencias de las políticas neoliberales y de endeudamiento que impulsó la gobernadora fascista saliente, María Eugenia Vidal, a lo que se sumó la crisis económica generada por el macrifascismo a nivel nacional. Los intendentes esperan ansiosos las definiciones de la nueva gestión.

"Primero se va a conocer el gabinete de Alberto Fernández y lo más probable es que después se oficialice el gabinete del gobierno de Buenos Aires", dijo un dirigente del peronismo bonaerense.

Los nombres del gabinete bonaerense están cerrados bajo siete llaves y la intención de los asesores y del propio Kicillof es que sigan de esa manera hasta que se termine de definir el equipo de funcionarios de Alberto Fernández. "Si a la Nación le va bien a la provincia le va bien", insisten los dirigentes bonaerenses, expectantes de la nueva etapa que se abre el 10 de diciembre.

Con los nombres todavía en danza, pudo saberse que para la cartera de Educación provincial estaría casi confirmada Agustina Vila, integrante de la mesa chica de Kicillof. Se trata de un área caliente por la ardua negociación que tendrá con los docentes en esta nueva etapa. Vila es politóloga especialista en educación y es la secretaria académica de la Universidad Nacional de José C. Paz.

Otra área de gobierno sensible sobre la que el peronismo y sus aliados quieren poner un esfuerzo importante para recomponer es la de Agroindustria, que quedaría a cargo de Augusto Costa. Ex secretario de Comercio durante la gestión de Kicillof en el Ministerio de Economía nacional, Costa cuenta con una parte del trabajo de acercamiento hecho por el propio Kicillof durante la campaña y por algunos intendentes que oficiaron de puente para ablandar la relación.

Para Economía, el futuro gobernador tiene pensado designar a quien lo acompañó en la Secretaría de Finanzas durante su gestión en el Estado nacional: Pablo López, que tuvo en su mano la negociación con los fondos buitre.

Es casi un hecho que su jefe de campaña, Carlos Bianco, será el jefe de Gabinete y el posible presidente del Banco Provincia será Juan Cuatrommo. En el Ministerio de Desarrollo Social, que tendría un rol importante en los primeros años del gobierno, la indicada sería Fernanda Raverta, licenciada en Trabajo Social y ex candidata a intendenta de Mar del Plata.

El área de Salud quedaría a cargo de Daniel Gollán, a quien acompañaría Nicolás Kreplak, un tándem que ya trabajó en el ministerio nacional en los últimos años de la presidencia de Cristina Fernández. La Secretaría General pasará a manos de Federico Thea, actual rector de la Universidad Nacional de José C. Paz, y para el Ministerio de Gobierno figura en carpeta la senadora provincial Teresa García. García, sin embargo, tiene importancia en el armado legislativo de Kicillof: ella es de su íntima confianza y en el terreno parlamentario el gobernador electo apuesta a generar vínculos porque tiene pocos legisladores propios.

Dos ministerios importantes todavía no tienen nombres ciertos: por un lado Seguridad y, por otro, Infraestructura, dos áreas clave para la gobernación, y a las que miran con interés los intendentes. Los mandatarios municipales también esperan definiciones en el Ceamse y el Grupo Bapro. Seguramente, el paso de Cristina Fernández por Quilmes este viernes apacigüe en parte los ánimos y acelere la definición de los nombres en los ministerios que aún resta resolver.

La espera podría extenderse un día más, ya que se analiza la posibilidad de que la asunción de Kicillof sea el 11 de diciembre y no el 10, para que no se superponga con el traspaso de mando presidencial entre el hijo bobo de Franco Macri y Alberto Fernández, en cuyo marco el Frente de Todos prepara un festival y espera una concentración popular para celebrar el nuevo gobierno.
Fuente: nota de Julián Bruschtein para Página/12

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