miércoles, 16 de enero de 2019

El brote de hantavirus se agrava por la política de Salud de Cambiemos

La falla en el sistema de alerta temprana, el vaciamiento de programas de seguimiento y la ausencia del Estado suman dificultades a la atención del brote de hantavirus, según la Fundación Soberanía Sanitaria.


La situación epidemiológica por el brote de hantavirus en Chubut, que lleva 10 muertes, 28 personas infectadas y 80 en aislamiento preventivo obligatorio, se agrava por los recortes del ex Ministerio de Salud en áreas clave como el Programa de prevención y control de enfermedades endémicas y el Programa de investigación, desarrollo y servicio en virosis humanas del ANLIS, la falla en el sistema de alerta temprana y la ausencia del Estado nacional para enfrentar la enfermedad, según alertó la Fundación Soberanía Sanitaria. 

El ex secretario de Promoción y Programas Sanitarios y vicepresidente de la ONG, Federico Kaski, dijo que “no se realizaron los seguimientos que se hacían durante el año en las zonas endémicas y a eso hay que sumarle el recorte de 2016 a 2019 de los programas que, acumulados, llegan al 80 por ciento”. Además, remarcó que la actual Secretaría de Salud de la Nación delegó las acciones en la provincia y “no tuvo presencia en el lugar con sus autoridades. El brote empezó a mitad de noviembre, creció de un modo exponencial en corto tiempo, y recién dos meses después están dando una respuesta”. También señaló que por los intereses turísticos que afectan a la provincia y al municipio de Epuyén, epicentro del brote, hay un blindaje mediático que aísla la población afectada. 

Los datos y el análisis que hizo el integrante de la ONG y médico sanitarista, se basan en el informe que dio a conocer la Fundación con el título Brote de Hantavirus o cómo un Estado ausente agrava las situaciones epidemiológicas. 

El informe señala que la principal acción que desarrolló en estos sesenta días la Secretaría de Salud nacional, que dirige Adolfo Rubinstein, fue comunicar y de forma tardía sobre el brote. La alerta epidemiológica, “emitida un mes después del conocimiento de los primeros casos, fue inespecífica y poco clara, generando preocupación y alarma pero sin transmitir adecuadamente medidas de cuidado”. Asimismo, sostiene que un aspecto que “retrasó la adecuada y seria comunicación del brote, es el riesgo de los pobladores locales de perder afluencia turística ante el panorama de una profunda crisis económica ya vigente”, y apunta que “el gobierno podría compensar la situación con fondos extraordinarios limitando ese peligro”

“El ex ministerio no ha tenido presencia en el lugar a través de las autoridades. Hay personal del área de vigilancia de epidemiología y residentes de epidemiología que han viajado, pero faltan las autoridades nacionales que son las que tienen mayor responsabilidad en la comunicación. Porque una cosa es lo que puede decir la provincia, con lo que puede implicar para ella la pérdida de ingresos por turismo, y otra Nación”, agrega.

Al respecto, recordó que el gobernador de Chubut, Mariano Arcioni, cuando visitó el sábado Epuyén criticó a Rubinstein porque este había afirmado: “Si usted me pregunta si iría a vacacionar (a Epuyén), y no. Es un pueblo que está con medidas muy fuertes”. Y le recriminó la recomendación que dio sin haber estado en el lugar y “sin tener la información que hay que tener”. Para Kaski, dada la gravedad de la situación, el Secretario de Salud “tendría que estar presente y la Secretaría emitiendo partes informativos”.

El secretario de Salud de la Nación, Adolfo Rubistein, borrado olímpicamente
Además, explicó por qué fallaron las alertas tempranas. “Habitualmente el Ministerio de Salud lo que hacía era un seguimiento todo el año en las zonas endémicas, no cuando aparece el brote como ahora. Un control con trampas para ratas que permitía, tras el estudio viral, el monitoreo. De esa forma se estudiaba a los animales para ver si estaban infectados o no, y eso permitía estimar qué porcentaje tenía el virus y saber qué cepa estaba circulando, además de prever cuándo hay más riesgo. Y esto no se hizo, se está haciendo después del brote”.

El otro tema es que el degradado Ministerio tiene varios dispositivos como el Programa de Prevención y Control de Enfermedades Endémicas y el de vigilancia Epidemiológica “que trabajan con capacitación de los profesionales en el territorio y transfiriendo recursos económicos a las provincias para que tengan equipos de trabajo en el lugar. No solo se ocupan del hanta sino del dengue, zika, chikungunya, fiebre hemorrágica. Y desde 2016 a 2019, estos programas sufrieron un recorte acumulado del 80 por ciento”.

Los datos duros del informe señalan que: el Programa de Investigación, desarrollo y servicio en virosis humanas de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) del Malbrán -donde se analizan las muestras del virus- acumula una reducción del 28,28 por ciento; el Programa de prevención y control de enfermedades endémicas un 72 por ciento, y el Área de Prevención Epidemiológica y Control de Enfermedades Agudas, el 80,72 por ciento.

“Esto implica el recorte de un montón de acciones por parte de la Secretaría de Salud, muchas de las cuales se siguen haciendo con la voluntad de los trabajadores pero sin el apoyo político ni presupuestario”, dijo Kaski, quien remarcó la ausencia de la cartera sanitaria que “hasta mitad de diciembre no sacó un comunicado. El segundo lo hizo la primera semana de enero. Y mientras los efectores de salud de Epuyén y alrededores están desbordados dicen que brindan todo el apoyo y acompañan al Ministerio de Salud provincial”.

Por otra parte, mientras al Malbrán siguen llegando muestras para analizar, llevan más de 400 desde que comenzó el brote, el sanitarista explicó que si bien no está confirmado virológicamante, la cepa del virus Andes que circula es un subtipo que se transmite de persona a persona.

La hantavirosis puede presentarse en forma subclínica (sin síntomas, sólo detectable mediante análisis de laboratorio); en forma de síndrome febril inespecífico (fiebre sin foco aparente); o en las formas más graves, con compromiso cardiopulmonar que puede resultar mortal.

Para Kaski, “aunque el brote parecería estar controlándose, seguimos teniendo los mismos números que el fin de semana, pueden aparecer más casos porque la incubación puede ir de 15 a 20 días”.

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