jueves, 3 de mayo de 2018

La suba del dólar, del crudo y del biodiésel aceleran otro aumento de los combustibles

La "minicorrida" cambiaria que disparó el dólar a $ 21,20, la suba del precio internacional del crudo Brent a U$S 73 el barril y el incremento del valor por tonelada del biodiésel para su mezcla obligatoria con gasoil aceleraron la decisión de las petroleras de aplicar otro aumento en la tarifa de los combustibles.


Según los cálculos de las compañías productoras y algunos estacioneros, la próxima suba de naftas rondará el 6,57%.

Desde en octubre de 2017, cuando el régimen macrifascista autorizó la liberación del precio de los combustibles, hasta abril pasado, la versión Súper de YPF en la ciudad de Buenos Aires se encareció 28,72%. En los surtidores el litro pasó de $ 19,74 a $ 25,41 en tan solo siete meses. 

Si se tiene en cuenta que antes de la desregulación el dólar cotizaba $ 17,36 y el barril de Brent se pagaba U$S 57,69, y que ayer el tipo de cambio escaló a $ 21,20 y el petróleo a U$S 73, el nuevo valor de la nafta Súper de YPF debería ser $ 32,38 por litro, o sea, un 6,57% más que el mes pasado. 

La petrolera estatal aplicó ajustes promedio de 6% en diciembre '17; de 4,5% en enero; de 3,5% en febrero y de 3% en abril último. En la mísma línea ajustaron las privadas. "La decisión de los aumentos de los precios la tienen siempre las petroleras, ellos son los que compran el crudo, refinan y le ponen valor al producto final para ser distribuido. Las estaciones de servicio no intervienen", dijo el presidente de CECHA, Carlos Gold, durante en la última reunión de Consejo Directivo de la cámara en San Juan.

Sin embargo, el 6,57% deja afuera otros factores económicos que impulsarían el inminente ajuste, más allá de otra estampida del dólar o la profundización de un conflicto bélico mundial y su repercusión en el costo del crudo. En primer lugar, el tarifazo en los servicios públicos que sufren tanto estaciones propias de las petroleras, como los empresarios independientes. En la Capital Federal hay estaciones de servicio que recibieron facturas de luz de hasta $ 120.000 en un mes y otros que penan por las alzas en gas y agua.

El segundo factor refiere a los costos laborales, tras el cierre de paritarias de los petroleros, que firmaron por un 15% en dos tramos de 7,5%, desde abril pasado. En ese mismo acuerdo, las compañías productoras aceptaron abonar este mes un 5,4% correspondiente al acuerdo del año pasado, por la activación de la cláusula gatillo. Por su parte, los estacioneros de CECHA ya no saben cómo decirle al SOESGYPE que se siente a negociar salarios, pero su titular Carlos Acuña se niega sin dar explicaciones. Pronto exigirán la intervención del Ministerio de Trabajo.

Otro motivo para aplicar un ajuste en las naftas es la reciente modificación del precio de adquisición del biodiésel para su mezcla obligatoria con gasoil, según lo establecido por la Ley N° 26.093. El viernes pasado el subsecretario de Recursos Hidrocarburíferos de la Nación, Marcos Pourteau, elevó de $ 17.957 a $ 18.223 el valor de biodiésel por tonelada desde mayo, lo que implicó un incremento de 1,53% comparado a abril y de casi 5% frente a marzo. 

Si se suma el componente del biodiésel, el porcentaje de la suba de los combustibles previsto para la semana que viene deberá estar por encima del 8%. En el mercado creen que la Casa Rosada no permitiría un ajuste de ese calibre: temen no poder frenar la escalada inflacionaria. 

El último factor no debería tener impacto inmediato en los surtidores. Se trata de la actualización trimestral según el índice de inflación del INDEC de los actuales impuestos que gravan los hidrocarburos. Desde marzo pasado, por la entrada en vigencia de reforma tributaria, solo quedaron en pie como cargos fijos en pesos el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido Carbono (IDC), que reemplazaron al viejo ITC.

Las dos alícuotas que anteriormente subían a medida que subía el precio de los combustibles ahora solo se incrementarán cada tres meses. La primera tocada se sentirá recién en julio. Hasta hoy, el ICL se cobra $ 6,726 en el caso de las naftas y en $ 4,148 para el gasoil, mientras que el IDC se ubica en $ 0,412 para las naftas y en $ 0,473 para el gasoil.

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