lunes, 2 de enero de 2023

Lula: "A nadie le interesa un país que vive en pie de guerra"

El flamante presidente brasileño prometió “gobernar para 215 millones de personas” y no únicamente para quienes lo votaron e insistió en la necesidad de “unir al país, porque no existen dos Brasil”.



Luiz Inácio Lula Da Silva prometió ayer “gobernar para 215 millones de personas” y no únicamente para quienes lo votaron, subrayó que “a nadie le interesa un país que vive en pie de guerra” e insistió en la necesidad de “unir al país, porque no existen dos Brasil, sino un único pueblo que comparte la virtud de no rendirse”.

En su discurso en el Palacio del Planalto, tras recibir la banda presidencial, Lula parafraseó un texto del chileno Pablo Neruda, al afirmar que los brasileños saben que “pueden cortar las flores pétalo a pétalo, pero todos saben que llegará la primavera. Y aquí ha llegado”.

Lula expresó ante una multitud que su gestión combatirá “todas las desigualdades: las de la riqueza, las del acceso a la salud y la educación y las de género”, entre otras, y consideró que “la realidad del país salta a los ojos en cada esquina”.

“Juntos somos fuertes; divididos seremos siempre el país del futuro que nunca llega. No puede haber lugar para tanta desigualdad. La grandeza de un país reside en la felicidad de su pueblo y nadie es feliz en medio de tanta desigualdad”, manifestó.

Asimismo, recordó “la pesadilla” que significó el abyecto régimen de su antecesor, Jair Bolsonazi, “llegó al fin por el voto popular en las elecciones más importantes” desde el regreso del país a la democracia.


“Llegó la hora de bajar el precio de los alimentos, de invertir en salud, educación, ciencia y cultura; llegó la hora de traer inversiones y reindustrializar a Brasil, de romper con el aislamiento internacional. No es hora del resentimiento estéril, sino de volver a sonreir”, expresó.

Lula entró a Planalto de la mano de las minorías y con su perro

Ayer por la tarde, Tras ingrresar al palacio presidencial con su perro, Lula de Silva, recibió la banda presidencial de manos de una mujer negra y rodeado por representantes de etnias y minorías sociales.

Dado que el ultraderechista, patético, negacionista y corrupto presidente saliente, Jair Bolsonazi huyó a Estados Unidos para evitar el traspaso de mando, y el el vicepresidente saliente, Hamilton Mourao, se negó a suplirlo, se debió realizar una ceremonia especial.

Lula recibió la banda en lo alto de las escalinatas de acceso al Palacio presidencial del Planalto y, tras ser investido con los atributos del mando, se tomó de las manos con su vicepresidente, Geraldo Alckmin, y sus respectivas esposas, para levantarlas en saludo a la multitud que siguió la ceremonia desde la explanada del edificio.

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