jueves, 24 de diciembre de 2020

Absolvieron a Carlos Telleldín en la causa por el atentado contra la AMIA

Lo resolvió el Tribunal Oral Federal 3. La Fiscalía y las querellas habían pedido que sea condenado por haber entregado la camioneta que se utilizó como coche bomba.


Como era previsible, Carlos Telleldín fue absuelto en relación con el atentado contra la AMIA. Los fundamentos del fallo dictado por los jueces Andrés Basso, Javier Ríos y Fernando Canero se conocerán recién el 26 de marzo, pero parece evidente que primaron la falta de evidencias contundentes de que Telleldin, un armador de autos con partes robadas, sabía que la camioneta Trafic que vendió el 10 de julio de 1994 iba a ser utilizada ocho días después para el siniestro atentado contra la mutual judía.

En sus últimas palabras antes del veredicto, Telleldín dijo que “le vendí la camioneta a una persona normal, que vino por el aviso del diario y me pagó. Lo hice decenas de veces con otros vehículos y nunca una camioneta o coche que yo haya vendido se utilizó para ningún delito. Yo admito que equivoqué el camino al dedicarme a la actividad que me dediqué de vender vehículos con partes sustraídas, pero decir que yo debía representarme que la camioneta se iba a usar para un atentado es una locura".

Las frases de "el Enano", como le decían a Telleldín, resumieron la situación. El Estado argentino fracasó en la investigación del atentado. No pudo determinar quién perpetró el ataque, de dónde salieron los explosivos, dónde se cargaron en la Trafic, quién preparó la bomba, quién la condujo hasta la AMIA, cómo ese individuo entró al país ni quién lo ayudó. 

O sea, no se pudo esclarecer nada del grupo terrorista. Y en eso la responsabilidad fue, en primer lugar, de los servicios de inteligencia y las policías del estado argentino, y luego del ex juez Juan José Galeano y los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, responsables judiciales. 

También cargan con responsabilidad los dirigentes de la comunidad judía que acompañaron al gobierno del turco mufa sin crítica alguna y lo mismo respecto de Galeano y todo el aparato judicial.

Al no saberse nada del grupo terrorista la lógica derivación fue que tampoco se pudo establecer ninguna relación entre Telleldín y los atacantes ni se precisaron vínculos de "el Enano" con personas cercanas a terrorismo u odio racial. Es decir, fue un juicio huérfano de pruebas en el que no había forma de demostrar que Telleldín tuvo que ver con el atentado.
Fuente: nota Raúl Kollmann para Página/12

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