martes, 19 de enero de 2021

Donald Trump se despedirá del gobierno con una batería de indultos

Los perdones incluirían a criminales de cuello blanco, raperos y aliados políticos. El magnate republicano seguirá mañana la asunción presidencial de Joe Biden desde su exclusivo club en Mar-a-Lago, estado de Florida, rompiendo con una histórica tradición del país.


El patético presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ultimaba ayer una nueva batería de indultos que anunciará este martes, su último día completo como mandatario. 

Medios locales como Washington Post y la cadena CNN recogieron detalles de una reunión celebrada el domingo en la Casa Blanca. Trump prevé emitir alrededor de unos cien indultos y conmutaciones de penas entre los que, en principio, no se incluiría a él mismo. Las acciones de clemencia incluirían a varios criminales de cuello blanco, reconocidos raperos y aliados políticos. 

El magnate republicano seguirá mañana la asunción presidencial de Joe Biden desde su exclusivo club en Mar-a-Lago, estado de Florida, rompiendo con histórica tradición del país.

Trump se reunió el domingo con su yerno Jared Kushner, su hija Ivanka Trump y otros asistentes para revisar una larga lista de solicitudes de indulto y discutir preguntas persistentes sobre sus apelaciones, de acuerdo a varias fuentes consultadas por el Post. El mandatario saliente, que había estado firmando un gran número de perdones y conmutaciones de penas a un ritmo constante durante Navidad, paró de hacerlo en los días posteriores a los disturbios del seis de enero, cuando se produjo el histórico asalto al Capitolio.

Varios asesores de Trump aseguraron a la CNN que además el presidente se había centrado en el recuento del Colegio Electoral, lo que le impidió tomar decisiones finales sobre los indultos. Inicialmente, dos listados con personas indultadas estaban ya preparados para aplicarse, uno al final de la semana pasada y otro el martes. Ahora, los funcionarios esperan que este último listado del domingo sea el único que quede, a menos que Trump decida un cambio de último minuto.

Los indultos son uno de los elementos que Trump debe completar antes de que termine su presidencia y la deje en manos del demócrata Joe Biden. Los disturbios del pasado seis de enero que llevaron al segundo juicio político en contra de Trump complicaron su deseo de perdonarse a sí mismo, a sus hijos y a su abogado personal Rudy Giuliani. Sus asesores le habrían desaconsejado esa primera opción ante la posibilidad de que parezca culpable.

Incluso varias personas lo habrían exhortado a dejar fuera de los últimos indultos a personas que participaron en el asalto al Capitolio durante la sesión para certificar los resultados de las elecciones de noviembre. Aunque siempre existen dudas al respecto, ya que solo Trump sabe lo que hará con su último poder presidencial antes de que deje oficialmente su cargo al mediodía del próximo 20 de enero. 

Refugio en Mar-a-Lago

"A todos los que lo han preguntado, no asistiré a la ceremonia de investidura del 20 de enero", dijo Trump en uno de sus últimos mensajes en Twitter, antes de que la red social le cancelara su cuenta por tiempo indefinido. Es el primer presidente desde Andrew Johnson en 1869 que se niega a asistir a la investidura de su sucesor. Según la tradición, el presidente saliente y la primera dama dan la bienvenida a la nueva pareja presidencial en la mañana de la inauguración y luego todos juntos van hasta el Capitolio. Esta vez su lugar estará ocupado por el vicepresidente Mike Pence.

Derrotado por Joe Biden, sin acceso a sus redes sociales y con dos juicios políticos en su historial, Trump se mudará esta semana de la Casa Blanca a Florida. El futuro ex presidente partirá mañana temprano hacia su resort Mar-a-Lago en Palm Beach, en el sur de Florida. Al parecer, planea vivir allí. También hay indicios de que sus hijos adultos se mudarán cerca de la órbita de su padre.

Pero sus futuros vecinos no están muy contentos de tenerlo en el barrio. En diciembre, los residentes de Palm Beach enviaron una carta al ayuntamiento donde recordaron que, según un acuerdo de 1993, el club es un club y no una residencia a tiempo completo. El documento publicado por el Washington Post establece que el uso de las suites del club se debe limitar a "un máximo de tres períodos no consecutivos de siete días en un año". Según un recuento del diario, el presidente ya incumplió esta norma al superar el límite con creces.

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