El Canciller Jorge Faurie y el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, se reunirán con representantes de todas las provincias –en su mayor parte con los ministros de Economía– para detallarles el impacto positivo que, según sus estimaciones, tendrá el acuerdo entra la Unión Europea y el Mercosur en todas las economías regionales.
La reunión se realizará en el ministerio de Producción, hoy a las 15, y también participarán Marisa Bircher, secretaria de Comercio Exterior, y Horacio Reyser, secretario de Relaciones Económicas Internacionales de Cancillería.
Si bien ambos ministros y sus funcionarios tuvieron conversaciones con la mayoría de los gobernadores mientras se desarrollaron las negociaciones con la UE, en Bruselas, Bélgica, hace dos semanas, ahora se podrá detalle y foco en cada una de las regiones.
"El solo hecho de tener este acuerdo baja mucho la incertidumbre para la toma de decisiones", detalló Sica. Reyser, en tanto aseguró que la parte técnica del acuerdo ya está redactada en su totalidad, todos los capítulos y elementos, pero que resta la parte el proceso de "depuración legal" final. Esos textos, dijo, se publicarán "lo antes posible", pero no se sabe aún si se hará antes del receso de verano en Europa, un proceso que no cambiará con el cambio de autoridades de la UE, según los funcionarios.
"Sería deseable que cualquiera sea la representatividad en la Argentina no se deje de lado esta gran oportunidad", aseguró Faurie por su parte.
Entre el detalle de lo que se hablará esta tarde, los funcionarios destacan aumentos en las exportaciones de agricultura y ganadería, alimentos y bebidas, metales comunes, pesca y tabaco, entre otras.
Los funcionarios destacan que se trata de un acuerdo sin precedentes para ambos bloques y uno de los más importantes en la historia a nivel global y que crea un mercado de bienes y servicios de 800 millones de consumidores, casi una cuarta parte del PBI mundial. Además, garantiza acceso a un mercado estratégico, con un PIB per cápita de USD 34.000. "Se promueve el comercio al eliminar los aranceles para el 93% de las exportaciones del Mercosur y otorgar un trato preferencial para casi todo el 7% restante", detallaron desde Casa Rosada cuando se anunció el acuerdo.
La vocera del Palacio del Elíseo, Sibeth Ndiaye, afirmó que "son elementos indispensables para la continuación de la discusión" y "esos obstáculos deben levantarse".
El gobierno francés ha fijado tres condiciones medioambientales, sanitarias y de salvaguarda a la rúbrica del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur y señaló que "deben ser resueltas imperativamente en los próximos meses antes de dar su visto bueno".
La vocera del Palacio del Elíseo, Sibeth Ndiaye, afirmó que "son elementos indispensables para la continuación de la discusión" y "esos obstáculos deben levantarse" antes del voto por unanimidad de los líderes de la UE a comienzos de 2020".
La portavoz del presidente Emmanuel Macron, reveló que tras recibir los documentos del compromiso alcanzado a finales de junio entre la Comisión Europea y los negociadores de Mercosur, París estima que los textos "no son lo suficientemente sólidos" para garantizar las condiciones medioambientales.
En particular, recordó que "para Francia es imperativo que en cualquier acuerdo comercial la otra parte respete el Acuerdo de París sobre el cambio climático".
El segundo punto se refiere a los medios para que se respeten las normas sanitarias europeas no solo en los productos que puedan ser importados hacia la UE, sino también en los procedimientos para su fabricación.
Según el ministro francés de la Transición Ecológica, François de Rugy, se trataría de que "hubiera inspectores europeos en los países del Mercosur para verificar sobre el terreno".
Por último, Francia quiere tener precisiones sobre la activación de las cláusulas de salvaguarda para los que se consideran "sectores sensibles" que, como el del vacuno, podrían verse trastocado por la llegada de exportaciones desde el Mercosur.
Francia va a poner en marcha en los próximos días una comisión de evaluación sobre el impacto previsible del acuerdo UE-Mercosur sobre su economía.
El texto consensuado el mes pasado debe finalizarse en los próximos meses para que pueda ser validado por un Consejo de Ministros de la UE a finales de año y luego por los líderes de los países miembros a comienzos de 2020. A partir de ahí se pondría en marcha la aprobación por el Parlamento Europeo y por los parlamentos de los Estados de la UE.
De cara a las elecciones, el líder camionero evaluó las posibilidades de un paro y se mostró alarmado por el futuro del marcado laboral.
El titular del sindicato de Camioneros, Hugo Moyano, denunció que "puede haber una situación de trampa en las elecciones" y adelantó que habrá una marcha contra el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
Respecto a un posible fraude, apuntó que "de este gobierno se puede esperar cualquier cosa, van a hacer lo imposible para no irse del poder porque evidentemente el FMI y Estados Unidos los están obligando a resistir la voluntad de la gente".
En declaraciones a FM Futurock, indicó que "hacer un paro hoy capaz es utilizado por los medios para distorsionar el reclamo" y agregó que "no creo que haya nada que negociar con el gobierno hasta las elecciones". Aunque "no se puede descartar un paro porque la situación empeora cada día. Es una situación muy dolorosa para los argentinos y hay mucha bronca en la gente".
También denunció que "el gobierno quiere hacer una reforma laboral a pedido del FMI para quitarle todos los derechos a los trabajdores".
Por otro lado, reveló que "estamos preparando una marcha contra el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea porque daña la industria argentina".
Luego afirmó que "es una locura que el gobierno critique a alguien que ayuda como Juan Carr. ¿Por qué no van a ayudarlo en lugar de atacarlo?" y concluyó señalando que "lo de la gente en situación de calle es terrible. Demuestra que es un gobierno inhumano".
El histórico entendimiento alcanzado con el bloque sudamericano genera fuertes divisiones entre las 28 naciones que integran la Unión Europea, e incluso al interior de algunas de ellas. Una radiografía para entender qué se discutirá antes de firmar el tratado final.
El acuerdo sellado el 28 de junio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur no sólo genera controversias en Sudamérica. Si bien una mirada simplista asumiría que Europa debería salir favorecida por su poderío económico y por el peso de los bienes industriales en sus exportaciones, el entendimiento despierta profundas divisiones entre los 28 países del bloque.
Ningún tratado de libre comercio genera unanimidad, porque siempre hay sectores que salen favorecidos ante la expansión de los mercados, que conviven con otros que pierden, porque no están en condiciones de competir. Los representantes de unos y otros en el ámbito de la UE mantienen por estos días discusiones fuertes, que en algunos casos adquieren un tono dramático.
Para que el Europarlamento y los 28 congresos nacionales ratifiquen el acuerdo del lado europeo será necesario que se alcancen consensos básicos que acerquen a esas posiciones enfrentadas. Ese proceso puede demandar mucho tiempo y, si las negociaciones no prosperan, puede hacer que se caiga el tratado.
"El acuerdo tiene ganadores y perdedores en todos los países de la UE. Los grupos más críticos son los agricultores y los ambientalistas. Seguirá habiendo cuotas para productos como la carne, las aves de corral y el azúcar, pero como los aranceles bajarán considerablemente, será más fácil exportar a la UE. Además de temer a la competencia, los agricultores también temen que los productos del Mercosur no cumplan los altos estándares de calidad europeos, y señalan el riesgo de nuevas enfermedades. En cambio, la industria y las empresas que exportan a América Latina son las ganadoras, ya que el acuerdo suprime los aranceles. Será especialmente beneficioso para los exportadores de automóviles, maquinaria y productos farmacéuticos", explicó Sophie Vanhoonacker, profesora de Gobierno en la Universidad de Maastricht.
Los que impulsan el pacto
Hay razones de sobra para pensar que el tratado puede ser beneficioso para Europa en su conjunto. Supondría la creación de un área de libre comercio con 770 millones de consumidores, la décima parte de la población mundial. Para dos bloques que anualmente intercambian bienes por 98.000 millones de dólares y servicios por 38.000 millones, las perspectivas de crecimiento son enormes.
El 91% de las exportaciones europeas a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay dejarán -progresivamente- de pagar aranceles, lo cual podría darle un impulso muy importante a las ventas de automóviles, autopartes, productos químicos y maquinaria industrial. Por su parte, el Mercosur tendría el beneficio de dejar de abonar tarifas aduaneras sobre el 93% de sus exportaciones a Europa, y recibir un trato preferencial para el 7% restante. Su expectativa es aumentar especialmente las ventas de carne vacuna, pollo, azúcar y etanol.
"Hay una serie de países que han apoyado las negociaciones durante mucho tiempo. El Reino Unido, las naciones nórdicas, Alemania, España y Portugal. Es porque son competitivos en términos de exportaciones de bienes industriales, o porque debido a sus vínculos históricos -por ejemplo, España-, ven esto también como un proyecto político", dijo Manfred Elsig, profesor del World Trade Institute de la Universidad de Berna.
Las grandes organizaciones patronales europeas son las más entusiastas. Christoph Leitl, presidente de Eurochambres, que reúne a las principales cámaras de Comercio e Industria del continente, dijo que era "una oportunidad única para alentar la estabilidad y la integración" entre los dos bloques.
Todavía más enfática fue la la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA), el sector que puede salir más favorecido con la eliminación de los aranceles, que hoy son del 35 por ciento. "Hay un verdadero potencial de crecimiento de la industria automovilística de la UE, tomando en cuenta el tamaño del mercado del Mercosur, tanto en términos de población como de PIB", afirmó Erik Jonnaert, secretario general de la ACEA.
La UE vendió el año pasado 73.000 vehículos en los cuatro países de sudamericanos, una pequeña parte del total de 3,3 millones de autos nuevos que se comerciaron en la región, así que las perspectivas de crecimiento son muy elevadas. Bastante similar es el panorama para los laboratorios y para los fabricantes de productos químicos.
Esta combinación vuelve a Alemania el país más favorecido. La gran potencia europea tiene un PIB de 3.8 billones de dólares y un superávit exportador de 6% del producto. Vende al exterior maquinaria por 271.700 millones de dólares, vehículos por 263.700 millones y productos farmacéuticos por casi 100.000 millones.
Los autos son el principal producto de exportación de España, otro de los impulsores. El año pasado vendió por un valor de 58.900 millones de dólares, un 17,1% de sus exportaciones. Las gestiones del presidente Pedro Sánchez fueron decisivas para convencer a algunos de sus pares más dubitativos.
El Reino Unido, que sería otro de los grandes beneficiarios, probablemente no pueda cosechar los frutos del acuerdo, ya que está en vías de dejar la UE. Claro que, después de todas los idas y vueltas, a esta altura no se puede descartar de plano que se revierta el Brexit.
"Hay que destacar que los consumidores en ambos lados del Atlántico serán los mayores beneficiarios del acuerdo si este llega a ratificarse, dada la reducción de los precios que se produciría tras la eliminación de los aranceles. La teoría del comercio internacional estima que las ganancias netas en bienestar suelen ser positivas tras la liberalización comercial, si se tienen en cuenta los efectos sobre los consumidores y productores, incluso descontando la pérdida en ingresos arancelarios por parte de los estados. Sin embargo, dado que los efectos sobre el empleo en determinados sectores para los cuales se elimina la protección serán potencialmente negativos, serían necesarias políticas económicas que redistribuyan las ganancias de ganadores a perdedores, y en esto suelen fallar los estados", sostuvo Inmaculada Martinez-Zarzoso, profesora de teoría económica de la Universidad de Gotinga, Alemania.
Los que dudan o están en contra
"El impacto global es difícil de cuantificar. Los países de la UE pueden obtener algunos pocos beneficios y los consumidores se verán favorecidos por la reducción de los precios agrícolas si, y sólo si, los beneficios no son absorbidos por los comercios minoristas. Algunas pequeñas explotaciones pueden sufrir, y son esperables ciertos efectos secundarios en el medio ambiente. En general, las posibles ganancias y pérdidas serán diferentes según las dimensiones sectoriales, geográficas, de aptitudes y de ingresos per cápita, más que a nivel país", dijo Luca De Benedictis, profesor de economía internacional de la Universidad de Macerata, Italia.
Ningún país de la UE tiene bienes agropecuarios entre sus principales ventas al exterior. Sin embargo, los productores ocupan en algunas partes un lugar social y político privilegiado. Están claramente en contra, porque no quieren competir ante economías que se especializan en este tipo de exportaciones, y tienen un poder de lobby nada desdeñable.
Copa-Cogeca, una de las mayores asociaciones agrícolas de Europa, planteó que el acuerdo con el Mercosur era "la caja de Pandora". Por ejemplo, los productores de naranjas temen competir con Brasil, que es el primer exportador mundial. Algo parecido pasa con los limones y Argentina, ya que además hay antecedentes de excesos de abastecimiento en el mercado. En el caso argentino también hay miedo por el avance de sus vinos, que hoy pagan un 20% de tarifas aduaneras.
El país con el núcleo de resistencia más visible es Francia, donde productores agrícolas y ganaderos están organizados en pequeñas explotaciones, muchas familiares, que reciben importantes subsidios del gobierno. Sus críticas se centran en la desigualdad que, desde su punto de vista, implicaría tener que competir con las "fábricas de carne" del Mercosur, en las que se produce en masa, sin tantas restricciones medioambientales, con antibióticos, hormonas de crecimiento y soja transgénica.
"Uno de los países que puede verse perjudicados es Francia. En concreto, por sus agricultores, dado que es exportador neta de productos agrícolas y ha sido beneficiario de la protección que la Política Agraria Común (PAC) ha proporcionado a dicho sector durante décadas. De hecho, ya han habido protestas y la portavoz del gobierno francés, Sibeth Ndiaye, dijo que Francia no ratificará el acuerdo hasta que no queden claros los detalles", sostuvo Martinez-Zarzoso
En el Senado, donde estos sectores están sobrerrepresentados, no va a ser nada sencillo que pase el tratado, porque el rechazo no distingue entre ideologías. El senador socialista Claude Bérit-Débat dijo que era una "aberración" que va a afectar "la salud de los ciudadanos" y condenó también el impacto sobre el medioambiente, por lo que implicaría acordar con Brasil en un momento en que está avanzando la deforestación de la selva amazónica y gobierna alguien como Jair Bolsonazi, que descree del cambio climático.
"A veces, es la percepción de lo que puede significar para su economía lo que puede ser motivo de oposición. En lo que respecta a los productos agrícolas, Francia ha sido un firme defensor de la protección europea. No está claro si el agricultor francés experimentará una fuerte competencia, por ejemplo, de la carne vacuna argentina, pero los campesinos tienen una tradición de manifestaciones y protestas. Se movilizan fácilmente", dijo Amy Verdun, profesora de política europea y política económica de la Universidad de Leiden.
A pesar de la visibilidad de las críticas, sería un error ubicar a Francia entre los países que están en contra. Los sectores de punta de la tercera economía europea, como los fabricantes de autos y de aviones, ansían que se cierre el tratado. Por eso, más allá de su cautela para no herir las sensibilidades del campo, el gobierno de Emmanuel Macron lo apoya.
Bruno Le Maire, ministro de Economía, lo defendió este viernes, aunque anticipó que vigilarán muy de cerca la implementación. "Hay que estar muy atentos con la aplicación, para asegurarse de que los productores de Mercosur respetan las mismas normas sanitarias, medioambientales y de bienestar de los animales que nosotros, asegurarse que se respetan las garantías que se han dado (…) Hay una cláusula de salvaguardia prevista, pedida explícitamente por Macron, por la cual si estos compromisos no se respetan podemos suspender inmediatamente el acuerdo".
"Sabemos que habrá liberalización en el sector agrícola, pero no hemos visto todos los detalles. Habrá cuotas tarifarias para la carne de vacuno, las aves de corral, el azúcar, el cerdo y el etanol. Se trata de zonas sensibles, pero a través de las cuotas se puede gestionar la cantidad total de importaciones, y los períodos de introducción gradual, con fases transitorias de reducción arancelaria, ayudarán a los agricultores de la UE a adaptarse", señaló Elsig.
En una situación similar a Francia está Italia, que en el norte del país tiene empresas altamente industrializadas, que podrían ganar mucho con el entendimiento, pero que conviven con una economía bastante menos desarrollada en otras regiones, que podrían no soportar la competencia.
Otros países se manifestaron más firmemente en contra del pacto con el Mercosur, porque son relevantes los sectores afectados, pero no tienen ganadores tan claros. Irlanda es un ejemplo. Regina Doherty, ministra de Empleo, dijo que el acuerdo era "decepcionante e insatisfactorio" y anticipó que trabajarán para "tratar de mitigar su impacto". En esa lista están también Bélgica y las naciones de Europa del Este, sobre todo Polonia y Hungría, que tienen políticas comerciales más restrictivas.
"En mi opinión, el tratado superará la fase de aprobación en Europa. La ratificación llevará algún tiempo, pero el hecho de que los Estados Unidos hagan tanto ruido sobre el proteccionismo, y de que los europeos en general sean mucho más multilateralistas, debería ayudar a que se acepte en los distintos parlamentos. Sospecho que no habrá demasiados problemas. Si es necesario, se llegará a un acuerdo entre bastidores que beneficie a los pocos países preocupados por el impacto de este acuerdo en los puestos de trabajo inmediatos", afirmó Verdun.
Así lo hizo Dardo Chiesa, titular de la entidad, tras la reunión con Macri Blanco Villegas. También habló de las tasas, el dólar y la inflación.
El titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Dardo Chiesa, participó el miércoles de la reunión entre el ex hijastro de Flavia Palmiero y empresarios, tras lo cual se quejó del acuerdo sobre las exportaciones y advirtió que “los argentinos siempre quieren comer carne y que esté barata, pero hay que dejar de consumir algunas cosas. No creo que baje el precio de la carne”.
“La negociación no fue buena. Nosotros pedimos 350 mil toneladas de res con hueso, que era el 5% de consumo de carne de Europa. Terminamos en 99 mil y dividido cuatro países”, se quejó el agrogarca ayer, en declaraciones radiales.
“Macri hizo la introducción sobre el acuerdo Mercosur-UE, hizo una ponderación sobre lo que va a significar este acuerdo para Argentina”, reveló sobre la cumbre en Olivos y agregó que el retrasado mental "reconoció que tenemos una altísima tasa de interés, un dólar que no es estable, que no se logra salir del camino inflacionario”.
Sobre el acuerdo con la Unión Europea, Chiesa aseguró que “indudablemente el anuncio tuvo que ver con la campaña, pero también con algo que sabíamos que iba a ocurrir y permite ir invirtiendo” y añadió que “el sector agropecuario estamos contentos, pero el sector industrial tiene muchos resquemores”.
El ex hijastro de Flavia Palmiero dijo estas palabras al compartir un acto junto a la gobernadora fascista de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.
Miauricio Macri Blanco Villegas afirmó que el acuerdo Mercosur-Unión Europea se logró porque "apostamos a dialogar, a construir buenas relaciones", con lo que "se abre un enorme futuro por delante" para la Argentina. “Es un mercado de 500 millones de personas", sostuvo.
El hijo bobo de Franco Macri habló en un acto en ciudad bonaerense de Las Flores, en la ruta nacional 3, donde recorrió el avance de obras para transformarla en autopista en el tramo entre San Miguel del Monte y Las Flores.
Dijo que "el diálogo" fue importante para alcanzar el acuerdo en el Mercosur, para lo cual hubo que "restablecer las relaciones con Uruguay, que habían sido dinamitadas con el problema de las pasteras", en alusión a la fábrica de celulosa de capital finlandés instalada en territorio de ese vecino país sobre el río homónimo, motivo de un conflicto desatado durante el gobierno de Néstor Kirchner.
"Con (el presidente) Tabaré (Vázquez) arreglamos en 10 minutos todos los problemas que hubo en 10 años", graficó el retrasado mental, quien recorrió las obras junto a la gobernadora fascista bonaerense, María Eugenia Vidal.
Recordó también problemas de los gobiernos de Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner con "los "paraguayos, que los habíamos querido expulsar del Mercosur por un tema de ellos, y con los brasileños también".
"Había siempre tensiones, y ahí hicimos un equipo, y dijimos esto es bueno para todos y tenemos que sacarlo", apuntó en referencia a las negociaciones del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) con la UE que desembocaron en el acuerdo anunciado el viernes pasado, casi dos décadas después de que comenzaran.
"Este acuerdo abre una ruta que si la recorremos como corresponde vamos a poder crecer mucho", enfatizó el idiota confeso al señalar que lo pactado con la UE "es bueno porque vamos a poder vender más productos a muchas más gente: hoy vendemos a 40 millones y ese es un mercado de 500 millones de personas".
Advirtió que "al tener un acuerdo en conjunto vamos a respetar las reglas de juego, que no vamos a cambiar los impuestos y que vamos a ser transparentes en los convenios y en las licitaciones".
En este sentido, señaló que "muchas empresas que están en Europa se van a animar a venir a producir productos para exportar" al Viejo Mundo.
Los países del bloque europeo "aceptaron que nosotros veníamos hace tres años y medio de ser uno de los países del mundo más cerrados del mundo", comentó.
"Solamente Nigeria y Sudán eran países más cerrados en su economía que la Argentina", describió y dijo que "ese cerrarse es el que nos llevó a la pobreza, a la exclusión, al no crecimiento" y ahora "ese nivel de encierro requiere de unos años para que todos volvamos a tener la práctica".
Macri Blanco Villegas sostuvo que "entre el 2011 y el 2015 fueron los años de mayor destrucción de la industria en la historia de nuestro país" porque se aplicó "el cepoque destruyó las exportaciones y así 6000 empresas dejaron de exportar".
"Tuvimos controles de todo tipo con este señor tan simpático que parecía (Guillermo) Moreno, que hizo unos líos que se hizo hasta famoso mundialmente con los líos que armó, y sus viajes a Angola que eso no era justamente abrir mercados", puntualizó.
El subnormal destacó también "las simpatías que construimos" con países de Europa. "Se enamoraron de nosotros, de los buenos anfitriones que somos", agregó en referencia a la participación de los líderes de los principales países en la cumbre del G20 organizado por la Argentina el año pasado.
Ante las quejas del sector agropecuario francés, el gobierno galo puso en duda la aplicación del convenio.
Francia anunció que "no está preparada para ratificar" el acuerdo comercial que firmaron la Unión Europea y el Mercosur después de casi 20 años de negociaciones entre los bloques.
La noticia llegó través de la portavoz de Emmanuel Macron, Sibeth Ndiaye, a pesar de que el presidente galo no manifestó públicamente su oposición al tratado cuando se anunció su firma en la cumbre del G20 de Osaka.
"Vamos a mirarlo con detalle y, en función, de estos detalles se va a decidir", comentó la funcionaria francesa, quien puso como ejemplo la tarea diplomática que su gobierno realizó recientemente antes de firmar un acuerdo de libre comercio con Canadá conocido como CETA.
Desde que el pasado viernes se anunció la firma del convenio en Francia comenzaron los reclamos del sector agropecuario, uno de los más importantes del país. En medio de una situación política frágil, Macron comenzó a sembrar dudas sobre la aplicación del acuerdo.
Históricamente Francia tiene una política de fuerte subsidios a su agro poco competitivo, sobre todo el sector de carne, porque sostiene que más allá de los temas comerciales se trata de una cuestión demográfica y hasta de equilibrio territorial: no quiere que los productores agropecuarios tengan que dejar sus pueblos para mudarse a la ciudad ante la falta de viabilidad económica de su actividad. Es un tema muy delicado porque en algún punto hace a la esencia de cómo se mira Francia a sí misma.
"No puedo decirles que vamos hoy a ratificar el acuerdo con el Mercosur (...) Francia no está por ahora lista para ratificarlo", afirmó este martes la portavoz del gobierno francés, en una entrevista que concedió al canal de noticias BFM.
Desde el régimen macrifascista intentaron bajarle el tono a las declaraciones de la portavoz francesa y el ministro de Producción, Dante Sica, aseguró que el convenio "es muy equilibrado en términos de demandas y concesiones".
El funcionario interpretó positivamente las dudas del gobierno francés. "Quizá esté diciendo que no ganó todo lo que quería o que tuvo que ceder más de lo que quería; de todas maneras es una buena señal para nosotros", explicó.
Sin embargo, no está para nada claro cual será el alcance de la oposición francesa a la implementación del acuerdo. Ya en su pasada visita a Francia, Macri Blanco Villegas había dejado trascender que se iba a anunciar el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, y antes de recibirlo Macrón se mostró en un pueblo rural con productores de ganadería y anunció que los iba a defender. Luego dijo lo mismo ante el retrasado mental en el palacio del Eliseo. Ayer, la historia se repitió.
El secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, junto al canciller Jorge Faurie y el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, fueron los funcionarios que quedaron retratados como la comitiva que consiguió la "histórica" firma del acuerdo comercial Mercosur-Unión Europea. Sin embargo, un mes antes de sumarse al "mejor equipo de los últimos cincuenta años", Etchevehere había sido muy crítico de la oferta europea para la exportación de carne desde el cono sur.
"Es el equivalente a dos hamburguesas para cada habitante de la Unión Europea por año", había apuntado el sorete mal cagado en octubre de 2017, respecto de la "muy escasa" oferta de la UE, que no se modificó respecto de lo firmado el viernes y muy lejos de la pretensión original.
"La integración inteligente en el mundo es el camino. Se abre un futuro de oportunidades para la agroindustria argentina. Orgulloso de ser parte del equipo que lidera Mauricio Macri", celebró el secretario el viernes. Sin embargo, en octubre de 2017, un mes antes de ser nombrado ministro por Macri Blanco Villegas y cuando participaba de las negociaciones con la UE como representantes de la Suciedad Rural Argentina, la mirada de Etchevehere era mucho más crítica al respecto.
El acuerdo celebrado por el oficialismo contempla una cuota de 99 mil toneladas anuales de carne, equivalentes con hueso, por lo que el volumen real es de 76 mil toneladas. Además, del total, el 45 por ciento es de carne congelada, que no es vista con atractivo por el sector. Lo que se destacó del acuerdo fue el bajo arancel del 7,5 por ciento y la eliminación en el caso de la cuota Hilton.
Las pretensiones de los cuatro socios del Mercosur -que representan el 20 por ciento de la producción mundial de carne bovina y el 22 por ciento de su comercio internacional- era de 300 mil toneladas, un equivalente a solo el 3 por ciento del mercado cárnico europeo. La oferta que los negociadores de la UE ponían sobre la mesa era muy similar a la alcanzada con el acuerdo del viernes pasado: 70 mil toneladas anuales, siempre a dividir entre los cuatro países por mecanismos aún no discutidos.
La mirada de Etchevehere era compartida por sus pares de Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM), que tras la ronda de negociaciones, había resaltado: "Europa consume casi 8 millones de toneladas de carne vacuna por año, por lo tanto, esas 70 mil toneladas significarían para los 500 millones de habitantes, unos 130 gramos en promedio".
"La magra oferta de la Unión Europea no llega a significar el 30 por ciento del volumen total exportado por el Mercosur con ese destino es una propuesta avara que no contribuye al necesario ánimo de integración comercial que se persigue con las actuales negociaciones", era la postura de la FARM un año y medio antes de los mensajes festivos que compartieron el ex hijastro de Flavia Palmiero y el ultraderechista presidente brasileño, Jair Bolsonazi.
La mirada negativa respecto del acuerdo de uno de los principales productos de la región también era compartida dentro de la Mesa de Enlace. Por aquellos días, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Dardo Chiesa, proponía otro tono en la negociación: "La mezquina oferta de UE era esperable, hay que ser firmes en las negociaciones y no firmar nada hasta tener una propuesta aceptable".
En Francia, el presidente Emannuel Macron ya tuvo que adelantar una "evaluación completa" del acuerdo debido a las críticas recibidas por los productores franceses, los partidos ecologistas y funcionarios oficialistas que advirtieron el peligro que implicaría permitir ingresar al país alimentos producidos con químicos prohibidos en tierras francesas, entre ellos, el glifosato. La nueva lectura del secretario Etchevehere, que asegura que "pontenciará la agroindustria", dependerá de los pasos que aún restan para poner en marcha el acuerdo firmado, entre ellos, la aprobación del acuerdo por los Congresos de los cuatro países del Mercosur y los 28 de la UE.
"Muy escasa", había calificado el entonces titular de la Suciedad Rural Argentina a la oferta de los europeos y graficó: "Europa consume, anualmente, ocho millones de toneladas de carne, y esa oferta a los cuatro países del Mercosur es el equivalente a dos hamburguesas para cada habitante de la UE por año".
El ex ministro de Economía -responsable directo de la crisis del 2001- dijo que el acuerdo es "auspicioso y tendrá efectos muy positivos" para el país. Criticó los dichos del candidato a presidente Alberto Fernández y alertó por una "explosión inflacionaria" y riesgo de default.
Domingo Cavallo celebró el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea y fustigó a los kirchneristas que criticaron la “asociación estratégica” con el bloque del Viejo Continente.
“Sin lugar a dudas, el acuerdo logrado el 28 de junio entre los negociadores del Mercosur y los de la Unión Europea es auspicioso y tendrá efectos muy positivos para el crecimiento a mediano y largo plazo”, afirmó Cavallo.
“Si bien la implementación del acuerdo puede aún demorar dos años, la perspectiva de que nuestro país dé pasos importantes en la dirección de integrar cada vez más su economía a la del mundo, puede ayudar a aumentar la inversión directa, especialmente si, a partir de 2020, se adoptan medidas internas que eliminen el sesgo anti-exportador de la economía”, agregó el ex ministro del turco mufa y de Fernando De la Rúa.
Cavallo aprovechó para criticar la reacción de Alberto Fernández, que argumentó que el acuerdo es una “mala noticia”, y otros dirigentes de la oposición sobre el convenio. “Es un reflejo del condicionamiento al que está sometido por el kirchnerismo en materia de política exterior y de política económica. Su comentario se produjo dos horas después de que, seguramente sin consultarlo, Axel Kicillof caracterizara al acuerdo como una ‘tragedia’ y que 'Pino' Solanas hablara de ‘un día negro para los intereses nacionales’”, sostuvo el extitular del Palacio de Hacienda.
“Estoy seguro que, si Alberto Fernández tuviera espacio para imponer sus propias ideas y no se sintiera obligado a replicar las del kirchnerismo, su valoración del acuerdo Mercosur-Unión Europea sería diferente”, consideró.
Asimismo, aseguró que las declaraciones del ex jefe de Gabinete de los Kirchner “no ayudan a despejar el horizonte del riesgo de explosión inflacionaria y de default de la deuda externa para el caso de un triunfo de la fórmula Fernández-Cristina, por más vocación negociadora con el FMI que el principal candidato opositor se empeñe en demostrar”.
El empresario agropecuario Gustavo Grobocopatel volvió a celebrar el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europa y propuso una particular hoja de ruta para llevarlo a la práctica: "Hay que permitir que haya sectores que desaparezcan".
El titular de la firma Los Grobo destacó la apertura comercial y la competencia que significará para las industrias locales y con un cipayismo y una tilinguería pocas veces vista anheló "tratar de ser cada vez más Europa".
En ese tono, el denominado "Rey de la soja" pidió nivelar la industria "para tratar de ser cada vez más Europa, no cada vez menos" y propuso que "hay que permitir que haya sectores que desaparezcan".
Grobocopatel, quien se manifestó públicamente a favor de la política económica del régimen macrifascista, destacó que el acuerdo alcanzado con la Unión Europea exigirá una "transformación productiva" de la industria argentina para ser más competitiva y en ese camino, ejemplificó: "Si la industria láctea argentina no produce quesos de calidad y a menor costo que los europeos, sí, va a sufrir, pero también es un gran desafío para el sector mejorar la calidad".
Para el empresario, uno de los tres mayores productores de trigo y soja del país, con negocios que trascienden las fronteras argentinas, el problema no será que desaparezcan sectores sino focalizarse en los rubros más competitivos. "Tiene que haber más nuevos que viejos que dejen de existir", sostuvo.
"En vez de vender trigo, vamos a poder vender pastas. En vez de aceite crudo, una latita con marca", señaló sobre las posibles ventajas del acuerdo en la producción de valor agregado y aclaró que "obviamente, si somos competitivos". Los primeros análisis sobre el documento firmado el viernes apuntan a conseguir competitividad con baja de impuestos y reformas en las leyes laboral y previsional.
El sorete mal cagado fue uno de los que reaccionó rápidamente para celebrar el acuerdo desde sus redes sociales con un mensaje en cadena, que compartió con personas como el productor "Nacho" Viale. "Celebremos el acuerdo UE-Mercosur. Nuestra Argentina integrada al mundo, compitiendo en base a su capacidad de hacer y crear, es el mejor camino al desarrollo y la generación de empleo", copió y replicó Grobocopatel el viernes pasado.
La puesta en marcha del "acuerdo de asociación estratégica" firmado el viernes pasado se estima que demorará entre 3 y 10 años, debido a que, en principio, llevará cerca de 12 meses la traducción del documento pactado y luego el debate y aprobación en los parlamentos de los cuatros países del Mercosur y los 28 de la Unión Europea.
Desde entonces, comenzará a correr el acuerdo con los años establecidos para la libre exportación de los productos, muchos de ellos con cuotas progresivas y límites. Por ejemplo, de las 300 mil toneladas anuales de carne solicitadas por el Mercosur, el acuerdo habilita la exportación de 99 mil toneladas, alrededor del 1 por ciento del mercado cárnico europeo.
Hay temor por la letra chica del tratado. Se desconoce cómo será la reducción de aranceles para la importación de productos sensibles, y las normas que determinarán el origen para evitar triangulaciones y ensambles. Quejas por la poca participación que le dieron a los empresarios.
El anuncio del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea que el régimen macrifascista lanzó desde Japón, despertó inmediatamente preocupación entre las pymes industriales domésticas, que en un contexto local adverso temen que, en caso de avanzar, el TLC termine de socavarlas y reclaman que se avance definitivamente en atacar los ejes que afectan a la competitividad sistémica de la Argentina.
Un reciente informe de la Fundación Observatorio Pyme (FOP) consignó que en el primer trimestre del año las ventas reales de las pymes industriales -entre 10 y 200 trabajadores- se redujeron 10,7% y la ocupación un 6,1%, es decir, se perdieron 40.000 empleos en apenas tres meses. Con estos números rojos, se cumple un año de variaciones negativas en las cantidades vendidas y tres años de reducción en el empleo.
Hasta el momento solo se conocen trazos gruesos del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea que debe ser refrendado por el Congreso Nacional. Por caso, se dio a conocer los productos que tendrán acceso al mercado europeo, entre los que aparecen en su mayoría productos primarios o semielaborados, pero en el caso de la industria el horizonte aparece más nubloso. En tal sentido, un informe de la consultora Abeceb señala que en el corto plazo “las mayores oportunidades se le presentan al sector agroindustrial y pesca” y alerta que entre “los más desafiados se encuentran mayormente productos industriales”.
Temor
Sin desconocer que el acuerdo de Asociación Estratégica abre las puertas a un mercado de 500 millones de habitantes, las pymes industriales locales están preocupadas a la espera de conocer los detalles técnicos que establezcan el proceso en que se realizará la integración comercial de ambos bloques. En ese sentido, aún no se sabe cómo será la reducción de aranceles para la importación de productos sensibles, y las normas de origen para evitar triangulaciones y ensambles que abaraten los productos europeos.
“Este acuerdo debería ser central para las pymes y deberíamos tener una participación central. Lo mismo sucedió cuando se creó el Mercosur en donde las pymes quedamos afuera del inicio del acuerdo que se hizo principalmente pensando en las automotrices y otros grandes sectores”, rememoró Pedro Cascales, secretario de prensa CAME en diálogo con ámbito.
Por su parte, Jorge Luis Cavanna, presidente de CADIEEL (Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas) sostuvo que “las pymes del sector de CADIEEL en general están temerosas y preocupadas, porque no es la primera vez que un acuerdo de este tipo pasa por encima de la Ley de Compre Argentino y no es la primera vez que tenemos este tipo de acuerdos y después nos invaden los productos extranjeros”.
“Para el sector pyme industrial esto va a generar una profundización de la crisis en la industria, sobre todo en los sectores sensibles como textil, calzado, metalúrgico y metalmecánico que son los que vienen cayendo en forma pronunciada. Si hemos perdido 200 mil puestos de trabajo, con este acuerdo vamos a perder otra cantidad similar”, alertó Daniel Rosato, presidente de IPA (Industriales Pymes Argentinos).
En la misma línea, Damián Regalini, vicepresidente de la Cámara Argentina de fabricantes de media, afirmó que “me preocupa mucho porque vamos a competir con países que tienen años, décadas, siglos de historia de apoyo estatal para convertirse en megaindustrias y en megaempresas competitivas. Para colmo la actualidad nos encuentra con un gobierno que no concibe apoyar a la industria desde ningún punto de vista y al mismo tiempo con una administración en la Unión Europea que cada vez es más consciente de que hay una guerra comercial en el mundo y sabe que hay que cuidar las industrias y los puestos de trabajo en cada uno de sus países”.
Uno de los aspectos que más críticas despertó entre los industriales es la falta de información y de participación de las pymes en el proceso de negociación. Marco Meloni, empresario Industrial textil y vicepresidente de IPA, dijo que “lo que me extraña es la poca comunicación que nos dieron a las distintas entidades sobre lo que estaban pactando. Eso es preocupante porque nosotros fuimos varias veces a las distintas instituciones, fuimos escuchados especialmente en el Congreso, pero a todos nos faltaba la información de la letra chica”.
Al respeto, Cascales indicó que “es fundamental que las pymes seamos actores centrales, si eso no sucede seguramente no va a tener el éxito que todos pretendemos que tenga el acuerdo”. Por su parte, Cavanna señaló que “el acuerdo puede ser bueno o malo, hay que ver la letra chica para no prejuzgar, lo que sí es que un acuerdo de esta envergadura debería ser abierto, no tener letra secreta”; en tanto que Marcelo Fernández, presidente de CGERA afirmó que “no hemos podido ver cuáles son las bases del acuerdo porque cuando hemos ido al Congreso se nos decía que iba a ser a libro cerrado”.
“En un mundo complejo y multiderminado, los vínculos comerciales deben estar atravesados por lo que uno llama le inserción internacional inteligente. Es decir, no hay que tener una visión ingenua del contexto global, sino tener un esquema bien articulado. Hay que ver cuáles son las concesiones que se hacen de ambos lados”, explicó Pablo Dragún, director del Centro de Estudios de la UIA.
Es la competitividad
Con una presión impositiva que llega en algunos casos 50% -según un informe de IDEA-, la suba en las tarifas de servicios -se discute como se salió del virtual congelamiento de tarifario que dejó el kirchnerismo-, los costos logísticos, las cargas sociales, la falta de financiamiento, las altas tasas de interés y el derrumbe del consumo interno plantea un escenario por demás complejo para las pymes industriales.
Cuando se afirma que la industria autóctona esconde detrás del proteccionismo todas sus ineficiencias, se pierde de vista que la voracidad del Estado argentino en las últimas décadas viene atentando contra la producción nacional con impuestos que alcanzan niveles confiscatorios.
“Las pymes para ser competitivas necesitan un escenario de previsibilidad, de financiamiento y de tasas de interés coherentes para poder emprender ciertas modificaciones. Se necesitan políticas de largo plazo, bien articuladas, políticas de desarrollo productivo, y obviamente con la posibilidad de poder financiar todas estas mejoras”, explicó Dragún.
En tal sentido, Cascales sostuvo que “todos vamos a tener que trabajar para mejorar la competitividad. Cuando digo todos me refiero también al sector público, empresario y sindical, de esa manera vamos a poder empezar a aprovecharlo para ampliar nuestro mercado, nuestra tecnología y nuestro nivel de competencia. Las amenazas principales que tiene la Argentina pasan por problemas estructurales que hay que resolver de competitividad, y en la medida que el acuerdo sea gradual, eso se va resolviendo, y seguramente vamos a poder abordar las oportunidades con más chances de tener éxito”.
Por su parte, Eduardo Fernández, presidente de la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), analizó que “si el tratado de libre comercio va en el camino de competir con economías desarrolladas que tienen costos financieros y energéticos adecuados, contra empresas argentinas sin medidas de protección a nuestra industria, no nos satisface, y más aún creo que va a potenciar el deterioro económico del país”.
“Los impuestos y las tarifas las pone el Gobierno, entonces con esos impuestos y esas tarifas es muy difícil tener valores competitivos. No es que nuestra industria no sea competitiva, le sacaría a la industria las cargas sociales excesivas y las cargas fiscales que en nuestro sector llegan al 47% porque así no se podemos competir”, alertó Cavanna y agregó que “hay un problema de competitividad estructural de la Argentina que no depende de la industria”.
“Las condiciones de competitividad en las que estamos trabajando en la industria argentina hacen que sea muy difícil competir contra cualquier país del mundo. Tenemos las tasas de interés más altas del mundo y la carga impositiva de las más altas del mundo. Hace dos o tres años que venimos sin renovar inversiones porque estamos subsistiendo. En fin, una serie de situaciones que hacen que sea muy dificultoso ser competitivo, y que tiene que ver con la competitividad sistémica que define el Estado”, indicó Regalini.
Oportunidad
En la actualidad la Argentina tiene acuerdos de libre comercio con el 10% del PBI mundial. Mediante este acuerdo ampliaría su acceso al 30% del PBI mundial, llegando a un mercado como el europeo que tiene 500 millones de habitantes, con un PBI per cápita de 34 mil dólares. Además, la Unión Europea es el primer inversor global, aún más importante que los Estados Unidos y China.
En lo que hace al impacto positivo del tratado, la consultora Abeceb indicó que “en general un acuerdo de estas características tiene más chances de ser aprovechado por grandes empresas que por pymes”.
“Hoy las pymes necesitamos ampliar mercados, si esto nos permite un gradualismo en la importación de los productos que vienen del exterior, sobre todo los productos que pueden dañar nuestra competencia, y nos permite una apertura a un mayor mercado, y nos permite generar alianzas con otras empresas que necesitan plataformas regionales, industriales y comerciales, evidentemente que puede ser una buena noticia”, analizó Cascales.
En cuanto el acceso al mercado europeo, Eduardo Fernández es más escéptico: “Hay que recordar que de las 610 mil empresas, el 99% son pymes, de esas en el último año sólo han exportado unas 9 mil empresas, y algunas de forma ocasional. Por lo tanto, poner a competir internacionalmente a nuestras empresas sin la protección del mercado interno, es peligroso”.
“Estamos a la expectativa de saber cuáles son realmente los alcances, pero no dejamos de tener preocupación las pymes porque sabemos que los europeos en muchos sectores como el diseño y la moda, nos van a vender sus excedentes a precios de remate y con certificado de origen europeo que muchas veces ni siquiera lo producen, y eso nos va a perjudicar mucho, con lo cual creemos que va a haber sectores que van a estar muy perjudicados”, alertó Marcelo Fernández.
En la misma línea, Meloni señaló que “el temor está en los países de mano de obra muy barata, que están en el oriente de Europa, como Rumania o Polonia, en donde se puede perforar mediante productos a medio terminar, como una especie de ensamblaje, y que no agregan valor. En cambio, nosotros en el sector textil siempre pedimos dos etapas de producción para que le dé origen del Mercosur”.
Al referirse a las ventajas que pude tener el tratado, la consultora Abeceb indicó que “la buena noticia es que el acuerdo contempla mecanismos e instrumentos específicas para pymes, entre los cuales pueden mencionarse el financiamiento, la cooperación técnica, la transferencia de know-how, la creación de joint-ventures y el apoyo para lograr su inserción en las cadenas de valor como proveedores”.
“Con este acuerdo habría que generar bases en donde las pymes podamos potenciar nuestra acción, tanto para complementarnos regionalmente para hacer negocios con Europa, o para complementarnos con tecnología europea para potenciar nuestros negocios en la región”, cerró Cascales.