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sábado, 11 de mayo de 2019

La Corte Suprema favoreció a Techint, que no tendrá que indemnizar a una hija de desaparecidos

Con los votos de Rosenkrantz, Lorenzetti y Highton, el máximo tribunal rechazó que la empresa de Paolo Rocca indemnice a una mujer cuyo padre fue secuestrado en las oficinas de Techint.


En medio de una fuerte interna, la Corte Suprema falló a favor de la empresa Techint, al rechazar un reclamo indemnizatorio por parte de la hija de un trabajador desaparecido durante la última dictadura cívico militar. 

Con los votos de Carlos Rosenkrantz, Elena Highton de Nolasco y Ricardo Lorenzetti, el máximo tribunal sentenció que los reclamos patrimoniales vinculados a delitos de lesa humanidad prescriben. Carlos Maqueda y Horacio Rosatti votaron en disidencia sosteniendo que el deber de reparar los daños derivados de los crímenes dictatoriales, que atañen al Estado y las personas que los cometieron, no se extingue.

La demanda estaba encabezada por María Gimena Ingeniero, hija de Enrique Ingeniero, un obrero desaparecido de Techint. Hacía más de diez años litigaba para conseguir que además del Estado, la empresa pague una reparación. La Cámara Laboral había reconocido en un fallo sin precedentes la responsabilidad patrimonial de la compañía de los Rocca, lo que además comprometía a la empresa con la desaparición.

El 5 de mayo de 1977 Enrique Ingeniero e Irma María Pompa fueron secuestrados. Embarazada de tres meses, a Irma la fueron a buscar a su casa, mientras que a su compañero se lo llevaron de las oficinas de Techint. Ambos permanecen desaparecidos y nunca se supo qué pasó con el bebé. María Eugenia, quien tenía un año al momento del secuestro, encabezó el reclamo argumentando que el holding fue cómplice y permitió el operativo en el que desaparecieron a su papá. 

El caso formaba parte de la agenda acordada a principio de año. Debían resolverlo el martes último, pero entre cruces y reproches, quedó trabado, el primer fallo que no salió en el momento pactado. El voto de Maqueda y Rosatti estaba claro desde hacía tiempo. El de Rosenkrantz y Highton también. Definía Lorenzetti, que en 2017 había votado el caso Villamil que disponía que las indemnizaciones en casos de lesa humanidad prescriben. Fue un momento en que la Corte se adaptaba al clima del régimen fascista de Miauricio Macri Blanco Villegas, tanto que al poco tiempo firmó el 2x1 a favor de los represores. Soplaban vientos de fuertes retrocesos en materia de derechos humanos.

Esta vez, Lorenzetti pasó las últimas semanas coqueteando con cambiar de postura. El martes demoró en entregar su voto, que finalmente aportó por la tarde y mantenía su postura anterior. Pero de pronto, el clarinista Rosenkrantz retiró el suyo para modificarlo, algo inédito en el tribunal. Cerca suyo acusaban a sus pares de haber escondido los votos hasta último momento, algo que ellos rechazan. Rosenkrantz buscaba responder a ciertos planteos, en especial a la alusión a un fallo posterior a “Villamil” de la Corte Interamericana señalado por Maqueda y Rosatti. Ese fallo establece la imprescriptibilidad de las acciones civiles derivadas de delitos de lesa humanidad. 

Para Rosenkrantz no hay ninguna analogía entre el caso analizado por la Corte Interamericana y el de Ingeniero, al considerar que en este caso “no se juzga la responsabilidad del Estado ni la suficiencia de las reparaciones que este ya otorgó”. Rosatti y Maqueda entendieron que el deber de reparar los daños derivados de los delitos de lesa humanidad, pesa tanto sobre el Estado que los cometió como sobre los particulares que actuaron como cómplices, y no se extingue por el paso del tiempo.
Fuente: nota de Irina Hauser y Sofía Caram para Página/12

viernes, 12 de abril de 2019

De funcionario a lobbysta: Javier Iguacel respaldó a Techint en su pelea con el gobierno

“Creo que tienen argumentos suficientes para avanzar en la justicia y es lógico que lo hagan”, sostuvo el ex funcionario, sobre el reclamo de Techint por el recorte en los subsidios que percibe.


Apenas cuatro meses después de haber sido desplazado de su cargo, el ex secretario de Energía, Javier Iguacel, respaldó públicamente el reclamo que realizó Tecpetrol contra el Estado Nacional por los cambios que introdujo su sucesor, Gustavo Lopetegui, en la resolución 46/17 destinada a incentivar la producción no convencional de gas, los cuales impactaron de lleno en el nivel de subsidios que percibirá la petrolera del grupo Techint.

"¿Tecpetrol tiene razón en sus reclamos?", le preguntó un periodista del diario Río Negro en una entrevista publicada ayer. "Lo va a definir la justicia eso. Creo que tienen argumentos suficientes para avanzar en la justicia y es lógico que lo hagan. La solución que dio Dujovne va a hacer más lento el desarrollo del gas y se podría haber resuelto con una visión más productivista", respondió el ex integrante del "mejor equipo de los últimos 50 años".

Si bien Iguacel fue un activo defensor de los intereses de Techint mientras se desempeñó como secretario de Energía, su respuesta provocó sorpresa dentro y fuera del régimen porque el ex funcionario fue protagonista directo de la interna oficial sobre este tema y su declaración podría ser utilizada por la petrolera de Techint si finalmente se decide a presentar un reclamo judicial.

“Estoy convencido de que con algunas modificaciones razonables, en un contexto de coyuntura donde no había dinero, se podían posponer un poco los pagos y poner algún tope a los volúmenes (…). Respetando las reglas del juego a largo plazo, cosa que no se hizo y es en contra, entendiendo que hay una coyuntura pero negociándola, era una excelente salida y teníamos algo bastante lógico armado donde la mayoría estaba ok para hacerlo y se incorporaban más proyectos al programa”, aseguró Iguacel

El ex ejecutivo de Pluspetrol reveló además que, antes de ser designado secretario de Energía, Aranguren le había ofrecido ser CEO de YPF, pero rechazó la propuesta. “Hoy creo que hice bien porque me hubiera matado con (Miguel) Gutiérrez (ríe) por diferencias en el criterio de conducción. En YPF es como si sembraran 50.000 hectáreas teniendo un millón. Vivís como un rey con las 50.000 pero el potencial es muy grande”, disparó.

La historia de la resolución 46/17 comenzó en marzo de 2017 cuando el entonces ministro de Energía Juan José Aranguren revisó el plan de gas implementado por el kirchnerismo en 2013 redireccionó los subsidios buscando apalancar solamente inversiones en campos con escasa o nula producción no convencional de gas. A los pocos días de publicada la nueva norma, Tecpetrol presentó su plan de desarrollo de Fortín de Piedra, un área que le había sido concesionada por la provincia de Neuquén en julio de 2016. Por lo tanto, toda la producción que ha venido generando desde entonces fue beneficiada con subsidios. Fue un programa a la medida de Techint.

El beneficio equivale a la diferencia entre un precio estímulo fijado por la autoridad regulatoria y el precio efectivo promedio de venta de gas en el mercado local. El precio estímulo el año pasado fue de 7,50 dólares por millón de BTU, unos tres dólares por encima del precio de mercado, y la resolución 46/17 prevé que se reduzca a 7 dólares este año; a 6,50 en 2020 y a 6 dólares en 2021.

La intención de Aranguren era que esa baja gradual fuera convergiendo con una suba del precio efectivo que paga la demanda por el gas hasta que la diferencia entre ambos valores desapareciera y con ella el subsidio. El plan inicial era desembolsar 600 millones de dólares el año pasado y 400 millones este año. Sin embargo, la fuerte devaluación del peso obligó al gobierno a forzar una baja en dólares del precio del gas en boca de pozo para que las tarifas no subieran tanto como hubiese correspondido con el esquema regulatorio actual. Esa baja del precio en dólares rompió con el sendero ascendente que había planeado Aranguren para los valores de mercado y amplió la brecha con el precio estímulo que le garantiza el Estado a los proyectos apuntalados por la resolución 46/17. Por lo tanto, en lugar de reducirse, los subsidios comenzaron a crecer. A su vez, Techint, la principal beneficiada por la norma, incrementó de manera notable su producción en Vaca Muerta. La firma declaró inicialmente como objetivo una producción de 8,5 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/día) y hoy extrae cerca de 17,5 MMm3/día. A raíz de esa situación, Hacienda estimó a fines del año pasado, cuando Iguacel ya había desplazado a Aranguren, que en 2019 la resolución 46/17 podía llegar a demandar 1200 millones de dólares. Fue entonces cuando decidió recortar el beneficio para avanzar con el plan de déficit cero que le impuso el FMI, pese a la resistencia que planteó el secretario de Energía.

La intención inicial era reducir el precio estímulo para achicar la diferencia con el valor de mercado, pero grandes estudios de abogados consultados por el gobierno coincidieron en que una medida de esas características sería interpretada como un cambio en las reglas del juego y derivaría en una catarata de demandas por parte de las petroleras. A raíz de ello, se optó por el plan b, de alcance más acotado y que no afecta a todas las petroleras por igual sino fundamentalmente a Techint.

La decisión fue no introducir cambios en la norma, pero abonar solo el beneficio tomando en cuenta la producción estimada por las firmas al momento de solicitar el subsidio. Ese cambio de criterio impactó de lleno en los planes de Techint porque supone que solo se le subsidiará la mitad de la producción. Techint aseguró que la decisión oficial le significa una pérdida de ingresos de 5655 millones de pesos sólo por lo producido en 2018, pero la cifra en juego es mucho mayor porque el programa de incentivo al gas no convencional está previsto que continúe hasta 2021. A raíz de ello, realizó un reclamo administrativo ante el Ministerio de Hacienda que el gobierno descartó el 1 de abril por improcedente. La compañía tiene 90 días hábiles para presentarse ante la Justicia y todavía no confirmó si va a hacerlo. Tal vez el respaldo de Iguacel le haya dado el envión que necesitaba para terminar demandando al Estado Nacional.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Mientras se define su detención, Rocca advirtió a Sica: "No dejen atrasar el tipo de cambio por el año electoral"

Sin hacer ningún comentario de su situación judicial, el empresario le bajó línea al régimen macrifascista en numerosos aspectos.


En su primera aparición pública luego del procesamiento dictado por el juez Bonadio y el pedido de detención de los fiscales, Paolo Rocca no hizo ningún comentario de su situación judicial y cerró el Seminario ProPymes junto al ministro Dante Sica como si nada hubiera sucedido.

Al ser un evento organizado por la propia Techint, se garantizó un clima ameno y sólo permitió unas pocas preguntas pautadas de un grupo de empresarios de firmas satélites o proveedoras del holding italoargentino. Como era de esperarse, la prensa solamente pudo escuchar.

En su exposición, sorprendentemente se dedicó a reflexionar sobre el futuro del país con un trato mutuamente elogioso con Sica, al que no paró de bajarle línea. "Es fundamental que se mantenga un tipo de cambio competitivo y que no se deje atrasar el tipo de cambio en el año electoral", fue su pedido más enérgico.

El tema genera mucha preocupación en el mercado, donde temen que el régimen se vea tentado a recurrir al "populismo cambiario" para ayudar a una baja de la inflación, recomponer los salarios en dólares y así empujar de manera artificial el consumo para llegar con un mejor clima social a octubre.

La contrapartida, como tantas veces se experimentó, sería un inmediato salto en el déficit de cuenta corriente de la mano de mayores importaciones y una vuelta al boom de los turistas argentinos paseando por el mundo.

El esquema de bandas cambiarias ya comenzó a transitar este sendero, ya que luego de una importante baja del dólar de $4 0 a $ 36 en promedio cuando tocó el límite inferior de la zona de no intervención, comenzó a ajustarse al 3% mensual con una inflación que en octubre se ubicó en el 5,4%.

Las expectativas del mercado estiman una inflación a la baja para los próximos meses, pero el Central ya avisó que la banda pasara a actualizarse al 2% durante el primer trimestre del 2019, manteniendo el efecto de apreciación.

El problema forma parte de las agenda del Fondo, que no oculta la preocupación y de hecho lo compartió con Sergio Massa y su equipo económico en la última reunión que mantuvieron. Pero sin dudas, los exportadores como Rocca son los que guardan el mayor recelo ante este fenómeno por la posible pérdida de competitividad.

"La Argentina necesita generar divisas genuinas y la exportación es un factor fundamental", insistió el dueño de Techint, a lo que Sica respondió que "no solo uno tiene que conformarse con la banda cambiaria"

"Vamos a seguir trabajando con las principales reformas estructurales para mejorar la competitividad sistémica de la economía para que en los próximos años no tengamos que mirar únicamente el tipo de cambio", agregó.

Por otro lado, el aspecto energético fue otro de los grandes ejes de la charla. A lo largo de este y otros paneles, los popes del holding se jactaron de los logros obtenidos en Vaca Muerta por su petrolera Tecpetrol, que sin lugar a dudas fue la gran estrella del 2018.

Esta firma tuvo un crecimiento tan abrupto que ya está obteniendo volúmenes de gas mayores a los que puede transportar y para eso está presionando al régimen para la construcción del gasoducto Neuquén-Rosario. "Argentina necesita incrementar fuertemente la capacidad de transporte y almacenamiento de gas", reclamó Rocca.

Por su parte, el ministro de Producción y Trabajo reconoció que existen "cuellos de botella" en Vaca Muerta y prometió que antes de marzo se lanzará la licitación del "Tren Norpatagónico" que vinculará este yacimiento con Bahía Blanca.

viernes, 24 de agosto de 2018

La Justicia italiana solicitó información sobre los supuestos cuadernos de Centeno, en el marco de una investigación a Techint

Una fiscal de la ciudad italiana de Milán se puso en contacto con su colega argentino Carlos Stornelli para solicitar información de la causa donde se investigan pagos ilegales de empresarios a ex funcionarios por obra pública, a partir de las fotocopias de los supuestos cuadernos aportados por el chofer literato Oscar Centeno.


El pedido llegó a través de la fiscal de Milán Donata Costa quien investiga a la empresa Techint en Italia por un caso de soborno trasnacional, y tratándose de Paolo Rocca un ciudadano oriundo de aquel país.

La fiscal a través del Ministerio Público Fiscal se puso en contacto con el fiscal Stornelli para solicitar información a partir de la confesión de Héctor Zabaleta, Director de Administración en la Argentina y quien se convirtió en "arrepentido" en la causa de los cuadernos.

En la causa también figura como arrepentido Luis Betnaza, un directivo que confesó haber pagado a funcionarios argentinos de la mano de Roberto Baratta, para acelerar el pago de una indemnización del gobierno venezolano por la estatización de una de sus empresas en Venezuela, Sidor.

La empresa fue estatizada en 2008 y el gobierno venezolano prometió el pago de una indemnización a Techint, algo por lo que ahora se confesó pagaron a funcionarios argentinos para interceder y acelerar el proceso.

En la Argentina, una de las causas a partir de una denuncia de la PROCELAC, la unidad fiscal anti lavado, recayó en el juez Sebastián Ramos con la fiscal Paloma Ochoa.

Otra investigación relacionada está en manos del juez Luis Rodríguez y el fiscal Eduardo Taiano: el año pasado este último tuvo una reunión con su par de Milán Fabio Di Pasquale quien viajó a la Argentina especialmente para obtener colaboración.

El fiscal italiano reiteró tal cual lo había hecho en un exhorto la citación a indagatoria de Paolo Rocca, sumado a varias medidas de prueba como ser el registro de llamados del empresario y secuestro de correos electrónicos.

La investigación en Italia es para determinar si directivos de Techint utilizaron sociedades offshore, y una cuenta en Suiza para pagar sobornos a funcionarios brasileros de Petrobras para acceder a distintas obras.

La sospecha es que entre 2009 y 2013 se pagaron 9 millones de dólares en sobornos a funcionarios en Brasil para quedarse con las obras de Petrobas.