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jueves, 21 de marzo de 2019

Macri Blanci Villegas relanzó la candidatura al Mundial 2030 con Uruguay, Chile y Paraguay

El retrasado mental Reunió a los presidentes en Olivos. Estuvo el titular de Conmebol, que vaticinó que el torneo se jugará en Sudamérica.


Miauricio Macri Blanco Villegasi organizó ayer un almuerzo en Olivos con los presidentes de Chile, Paraguay y Uruguay para relanzar la candidatura conjunta para el Mundial 2030 de fútbol, luego de que la postulación quedará en jaque por el acuerdo argentino con el FMI.

Luego de participar de una conferencia de la ONU en Recoleta, el ex hijastro de Flavia Palmiero se trasladó a la Quinta de Olivos para agasajar al uruguayo Tabaré Vázquez y al paraguayo Mario Abdo Benítez, dos de los disertantes en la conferencia de Naciones Unidas. También se sumó el chileno Sebastián Piñera, que fue invitado último a la organización del Mundial.

Esa invitación no fue casual: Chile, el país con mejores índices económicos de los cuatro, fue agregado a la lista luego de que quedaran en cuestión las posibilidades económicas del trío inicial, en especial por la crisis que atraviesa Argentina que llevó al hijo bobo de Franco  Macri a pedir ayuda al Fondo.

Durante el almuerzo, acordaron que la postulación competirá contra otros países con el nombre "Cono Sur Americano 2030". Los mandatarios se comprometieron a que cada país designe un Comité Organizador Local con un representante que trabajará de manera coordinada con la Conmebol. La primera reunión de los representantes de los comités se celebrará el próximo 8 de abril en la Casa Rosada.

El titular de Conmebol, Alejandro Domínguez, participó del encuentro y se mostró optimista. "Hoy creo que somos los favoritos a ganar", dijo sobre la candidatura sudamericana.

Macri Blanco Villegas fue más cauteloso. "Sabemos que estamos ante competidores difíciles, por eso este trabajo tiene que empezar lo antes posible", advirtió durante la reunión.

En tanto que Tabaré sijo que "el desafío de organizar este Mundial es mucho menos difícil que lo que significó para Uruguay asumir hace casi 100 años", en referencia a la organización de la Copa Mundial de 1930.

lunes, 23 de abril de 2018

El conservador Mario Abdo Benítez es el nuevo presidente de Paraguay

El candidato del oficialismo se impuso por un margen más estrecho del que anticipaban las encuestas al quedarse con un 46,56 por ciento de los votos contra el 42,70 de Efraín Alegre. Hijo del secretario privado del dictador Stroessner, Abdo Benítez es un declarado enemigo de las políticas de género, el matrimonio igualitario y la legalización del aborto.


Los paraguayos votaron por la continuidad del tradicional Partido Colorado en el poder con Mario Abdo Benítez a la cabeza y desestimaron el cambio que proponía la alianza entre los liberales y el Frente Guazú que encabezaba Efraín Alegre.

Con más del 90 por ciento de las mesas escrutadas, el candidato del oficialismo se impuso con el 46,56 por ciento de los votos contra el 42,70 por ciento que consiguió Alegre. Como en Paraguay no hay segunda vuelta electoral, Abdo Benítez se convertirá en el sucesor del presidente Horacio Cartes, también colorado.

El resultado fue más ajustado que el anticipado por las encuestas y por los primeros bocas de urna, que mostraban ventajas de entre 12 y 20 puntos para “Marito”, como se lo conoce para diferenciarlo de su padre, quien fuera el secretario privado del dictador Alfredo Stroessner.

Finalmente Abdo Benítez se impuso por apenas cuatro puntos para mantener a los colorados en el poder que ostentaron ininterrumpidamente entre 1947 y 2008, con la dictadura stronista incluida. En 2013 el tradicional partido había regresado al Gobierno luego del interregno del ex obispo progresista Fernando Lugo, derrocado a través de un golpe parlamentario, y de su vice, el liberal Federico Franco.

La oposición reeditó para estas elecciones esa alianza fallida, esta vez con el liberal Efraín Alegre a la cabeza del frente Ganar, secundado por el centroizquierdista Leo Rubín, del Frente Guasú, como candidato a vice. Esa unión esta vez no alcanzó para derrotar a la aceitada maquinaria electoral de los colorados.

La jornada electoral transcurrió sin grandes inconvenientes, confirmó la jefa de la misión de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA), la expresidenta costarricense Laura Chinchilla. "El proceso ha sido un proceso bastante tranquilo (..) La organización está bien, algunas de las preocupaciones que teníamos al principio como la integración de las mesas electorales, pero se ha pasado la prueba", dijo Chinchilla a los periodistas en Asunción. La observadora sí cuestionó la difusión de encuestas a boca de urna en medio de los comicios, algo que está prohibido en Paraguay pero que los medios hacen sin nombrar a los candidatos.

El mayor incidente de la jornada tuvo lugar en Luque, en los alrededores de Asunción, donde un grupo de seguidores del candidato a senador colorado Oscar González Daher golpearon en un centro de votación a cuatro periodistas ante la mirada de la Policía. González Daher ya fue senador, pero el Congreso lo destituyó a fines de 2017 luego de que se divulgaran grabaciones de conversaciones que reflejaron que utilizó su cargo de presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados para favorecer indebidamente a amigos.

Un colorado “puro”

Abdo Benítez, considerado un "pura sangre" colorado, sucederá entonces al empresario Horacio Cartés, el outsider que permitió la vuelta al poder del tradicional partido. Esa diferencia generó un enfrentamiento entre ambos, cuando el senador Abdo Benítez encabezó a un grupo de legisladores “disidentes” que frenaron el proyecto de reelección impulsado por el mandatario.

Sin embargo, tras la victoria de “Marito” en las internas de diciembre sobre el delfín de Cartés, el ex ministro de Hacienda Santiago Peña, ambos impulsaron un acercamiento para mostrar un coloradismo sin fisuras en busca de retener el poder. Además, ratificaron sus coincidencias en defensa de la “familia tradicional”, contra las políticas de género, el matrimonio igualitario y la despenalización del aborto.

El candidato lanzó en las últimas semanas un pliego de propuestas: promover una Asamblea Nacional Constituyente que trabaje sobre una reforma del Poder Judicial, lograr una "revolución educativa" que lleve el porcentaje de Educación a 7 por ciento del PIB, y mejorar la base contributiva del país, que tiene un esquema con impuestos muy bajos.

"Marito", un colorado hijo del stronismo

El ex senador Mario Abdo Benítez, de 46 años, se presentó como candidato presidencial como una figura renovadora y al mismo tiempo como un abanderado de la corriente más conservadora del gobernante Partido Colorado. Hijo de quien que fuera secretario privado del dictador Alfredo Stroessner (1954-1989), el candidato nunca ha renegado de esos orígenes y mantiene una tibia condena a la cruenta dictadura. Tras emitir su voto bien temprano por la mañana, visitó la tumba de su padre, de quien heredó su nombre y fortuna.


Desde los 16 años “Marito” estudió en Estados Unidos, donde se licenció en márketing, mientras Paraguay vivía bajo el mando de Stroessner. Luego volvió al país y encaró su carrera dentro del partido, donde es considerado un "pura sangre" colorado.

Su camino a la Presidencia se inició cuando tenía todo en contra, al perder en 2015 las elecciones por la presidencia del Partido Colorado contra el diputado Pedro Alliana, el candidato que respaldaba el presidente Horacio Cartes. Sin embargo, desde el Senado lideró al grupo de "disidentes" que abiertamente frenaron proyectos del Ejecutivo

Enfrentado con Cartes por considerarlo una persona ajena a la historia del Partido Colorado, su mayor enfrentamiento con el mandatario llegó el pasado año, cuando se opuso al proyecto de habilitar la reelección presidencial, impulsado por el ala mayoritaria de la formación para lograr un segundo mandato del jefe del Ejecutivo.

Abdo Benítez y su grupo se aliaron con parte del Partido Liberal y senadores de partidos minoritarios para frenar ese intento de reelección, que fue enterrado tras los violentos sucesos del 31 de marzo, cuando manifestantes quemaron parte del edificio del Congreso. Horas más tarde, en una traumática noche de violencia, la Policía allanó la sede del Partido Liberal, hecho en el que murió un joven militante por el disparo de un agente.

En diciembre se impuso en las elecciones internas al exministro de Hacienda, Santiago Peña, el delfín de Cartes. La victoria supuso la consagración de un colorado de casta que perseveró para hacerse con la candidatura a la Presidencia mediante su movimiento "Colorado Añeteté" (Colorado Auténtico, en idioma guaraní).

Luego de su triunfo en las internas, el candidato y el presidente se reconciliaron a través de un "abrazo republicano" para unificar fuerzas y no dejar escapar la Presidencia el 22 de abril. Pese a sus diferencias, ambos coinciden en su defensa de la familia tradicional paraguaya, lejos de la idea progresista de género, matrimonio igualitario o aborto.

Durante su campaña ha repetido que necesita una mayoría suficiente en el Congreso para "vetar" cualquier ley que se proponga durante su presidencia que pueda perjudicar a la familia tradicional. Otros ejes de su propuesta se centran en la lucha directa contra la corrupción en las instituciones, principalmente en la Justicia.