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jueves, 11 de abril de 2019

Cuando las palabras no alcanzan: Peña Braun Menéndez a los gritos en la Cámara de Diputados

En la segunda parte de su presentación en la Cámara de Diputados, el jefe de Gabinete dejó de lado el tono calmo para recurrir a los gritos y la efusividad, en consonancia con los últimos discursos de Miauricio Macri Blanco Villegasi, quien inició la campaña electoral el 1º de marzo pasado, durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional. 


En franco desafío a los diputados de la oposición que lo estaban escuchando, Peña Braun Menéndez ratificó el rumbo del régimen fascista de la alianza de derecha Cambiemos: tanto en lo macroeconómico como en el plano político y social.

En el plano económico, reivindicó la banda de flotación del dólar y su búsqueda del tan pregonado “equilibrio fiscal”

“Nos equivocamos al decir que era fácil bajar la inflación, si”, reconoció en un atisbo de autocrítica que dos segundos después mutó en un reproche a la administración anterior: “Pero qué hicieron ustedes?”, preguntó. 

El sorete mal cagado confirmó no está en los planes del Ejecutivo congelar las tarifas de los servicios públicos porque “esa no es la forma de resolverlo” y con la misma línea argumentativa defendió los aumentos en el transporte.

El Jefe de Gabinete celebró que ahora los subsidios “vayan a los que más lo necesitan, no como antes que no iban para los que lo necesitaban”. Más adelante reclamó un nuevo “esfuerzo” a los argentinos: “Es duro, sí, es durísimo porque implica remar, nadar cruzando un río bravo que nos cansa a todos”.

Siempre acompañando sus palabras con efusividad y ademanes, el funcionario retó a los diputados de la oposición “a decir la verdad”, una chicana hacia los legisladores cubrieron sus bancas con un cartel que decía “#basta de mentir”

“Discúlpenme la vehemencia, acá hubo muchos oradores vehementes que dijeron que reivindicaban la política y yo vengo a reivindicar la política, entonces voy a hablar con todo el énfasis que quiero”, subrayó a los gritos.

Sin abandonar el desafío a los opositores, admitió el fracaso de uno de los principales lemas de la alianza fascista gobernante, la “pobreza cero”. 

“La de antes era una pobreza igual a la de ahora, pero ni siquiera tenían la dignidad de medirla”, insistió de nuevo elevando el tono de voz e intentando minimizar los errores de la actual administración echando mano al recurso de la herencia.

Peña Braun Menéndez dijo muy poco acerca de la crisis que afecta a millones de argentinos en todo el país por el fracaso de las políticas económicas, pero reivindicó la supuesta “apertura de la Argentina al mundo”

“Es imposible mejorar la realidad concreta de los bolsillos de los argentinos sin una actitud más positiva en nuestro vínculo con el mundo, una Argentina cerrada es una Argentina empobrecida”, puntualizó. Más adelante aclaró que el país le cierra la puerta “al régimen dictatorial de Venezuela”. “Y no es un tema ideológico”, dijo tratando de demostrar una apertura ideológica que el régimen no tiene.

A partir de ese momento transformó su comparencia en un acto de campaña. “El mercado interno no alcanza, lo demuestran 50, 70 años de historia. Hay que generar otra lógica de producción, integrarnos al mundo. Díganselo a los argentinos con claridad Digan que quieren una economía cerrada. Nosotros diremos lo contrario y los votantes discernirán”, desafió una vez más a la oposición", dijo.

“No hay posibilidad de que Argentina avance en la mejora de la calidad de vida si no combate el narcotráfico y mejoramos la seguridad ciudadana. Muchas veces esto parece un tema ideológico”, repitió el funcionario, quien insistió en que el Poder Ejecutivo seguirá teniendo como eje de gestión “la corrección de los desajustes estructurales”. Por último, a pesar de que las propias estadísticas lo desmienten afirmó que “La proporción (de la inflación) sigue siendo igual de alta de cuando llegamos”.

jueves, 4 de octubre de 2018

De espaldas a la realidad, Peña Braun Menéndez defendió el Presupuesto y eludió debatir de economía con el kirchnerismo

Le hicieron una hora de preguntas y leyó una respuesta general sobre el presupuesto y la crisis financiera.



Marcos Peña Braun Menéndez volvió al Congreso a dar el informe de gestión pero evitó sus clásicos duelos con el kirchnerismo por la crisis económica: escuchó una hora de preguntas y leyó una respuesta amplia, sin puntualizar en ninguna de las consultas específicas. 

Aunque quedó flotando un dato fuerte: Axel Kicillof dijo que una de las respuestas que recibió antes de la sesión indicaba que el dólar a fin de 2019 estará a 50 pesos. Peña Braun Menéndez ignoró esa cifra, que enviaron sus asesores, y no salió de los lugares comunes. 

"Creemos en el trabajo de consenso con los gobernadores, la adenda al pacto fiscal y en un mayor federalismo fiscal", fueron algunos de sus postulados. Destacó que pese al déficit cero el gasto en desarrollo social escaló al 77 por ciento y aclaró que el dólar variará entre dos bandas pero no tendrá un precio fijo. 

"Es bueno que tomen cifras del INDEC, el mismo que el año pasado marcaba que habíamos crecido", fue la única ironía del jefe de Gabinete, escueto y decidido a no chocar a gritos con los diputados conducidos por Agustín Rossi, que exhibieron en sus bancas una pancarta con la frase "rehacer el presupuesto".

"Tenemos un diagnóstico distinto sobre el país que recibimos, sobre lo que hicimos nosotros, y seguramente el año próximo en la arena electoral se podrá plantear", desafió el sorete mal cagado para despedirse. 

El más vehemente había sido Kicillof, con un diagnóstico lapidario. "Son ustedes los que aceptaron el fracaso de la economía. El presidente del Banco Central dijo que todo lo anterior lo estaban haciendo mal", citó a Guido Sandleris, quien fuera compañero de militancia en la Universidad.

"Este presupuesto nació muerto. Le pedimos que lo rehagan y se pueda discutir cuál es la política de ajuste", solicitó el ex ministro.

Fernanda Vallejo repasó el deterioro de las variables económicas como PBI pér cápita, inflación y devaluación y le preguntó si el Congreso conocería el acuerdo con el FMI. Juan Cabandié volvió a jugar fuerte: le enrostró a Peña Braun Menéndez un contrato en la ciudad de Buenos Aires vinculado a Cambridge británica Analytica, denunciada por robar datos personales y venderlo para las campañas políticas.

Hugo Yasky repasó las paritarias docentes sin cerrar y Fernando Espinoza fue original: leyó preguntas escritas "en las redes sociales", del estilo ¿Cómo se almuerza con 22 pesos que se asignan a cada comedor escolar? ¿Cómo se puede comer cuando te llegan 8000 pesos de gas? 

Vanesa Siley reprochó la caída del salario real y el neuquino José Ciampini hizo show: "Macri está enamorado de Christian Lagarde. Nosotros de Cristina Kirchner".

José Luis Gioja repudió los tarifazos de naftas: "En el interior cuesta hasta 50 pesos el litro de nafta y hay pueblos con una sola estación de servicio".

Norman Martínez, Martín Pérez y María Emilia Soria exigieron eliminar los artículos que reducen las asignaciones en la Patagonia y Daniel Scioli habló después de mucho tiempo.

Reconoció el éxito de los juegos olímpicos de la juventud pero lamentó que mientras los chicos de todo el mundo se preparan para competir, Mugrizio Macri Blanco Villegas destruyó el presupuesto de la secretaría de Deportes.

"Bajó en valores nominales de 1100 millones a 990 y se eliminó la Enadep, que le otorgaba asignaciones a los deportistas", denunció el ex gobernador bonaerense.


Rodolfo Tahilade exhibió una foto del camarista Martín Irurzun y Fabián "Pepín" Rodríguez Simón, el asesor jurídico full time del hijo bobo de Franco Macri. "¿De que hablaron? ¿A quién necesitan meter en cana?", preguntó. 

Pero Peña Braun Menéndez no respondió a ninguna pregunta y ni siquiera había aludido a alguno de esos temas en su discurso introductorio, que dedicó a la política de derechos humanos, seguridad y justicia, con elogios a la coordinación entre las fuerzas públicas y el nombramiento de casi 200 jueces "mucho más que en la época anterior". Le agradeció al Senado, que avala cada magistrado en el recinto. 

El resto de los bloques no pudo sacar al ministro coordinador del cúmulo de generalidades, guionado como nunca. Argentina Federal, la bancada de los gobernadores, abundó en reclamos por las políticas de subsidios y el massista Facundo Moyano le recordó las paritarias inconclusas. 

"Necesitamos un sistema previsional sustentable", le dijo a Mirta Tundis, en una de sus pocas respuestas concretas. 

"Como todos sabemos que Macri es gato, buenas tardes Jerry", lo saludó Araceli Ferreyra, de Movimiento Evita; y Cornelia Schmidt no se la dejó pasar: "por favor, tengamos respeto por nuestros funcionarios", dijo la macrfascista, que presidía la sesión temporalmente.

"Es difícil esto: usted hace como que habla y nosotros como que enojamos", se indignó Graciela Camaño, que le acercó a Peña Braun Menéndez una carpeta con un informe sobre los trolls. "Usted le faltó el respeto a este bloque al no responder las preguntas. Quiere que no existamos, pero existimos. Nos califica que nos ignore. Y lo califica a usted".

Kicillof a Peña Braun Menéndez: “Vaya y rehaga el presupuesto”

Axel Kicillof cruzó al jefe de Gabinete, que brindó en la Cámara baja su informe de gestión, y le cuestionó el proyecto de Presupuesto 2019 porque "todavía no lo aprobamos y la proyección ya no sirve”. El ex ministro de Economía pronosticó que hacia el final del mandato de Macri Blanco Villegas el PBI caerá 6 por ciento, la inflación subirá 200 por ciento y el peso se va a devaluar un 300 por ciento.


El ex ministro de Economía Axel Kicillof cruzó a Marcos Peña Braun Menéndez tras la presentación del sexto informe de gestión del jefe de Gabinete en el Congreso, con vistas al Presupuesto 2019. 

Tras un repaso de diferentes datos, el diputado exigió respuestas por la situación económica que atraviesa el país y que, a su entender, el presupuesto de Cambiemos profundizaría. 

“Vaya y rehaga el presupuesto”, le pidió Kicillof a Peña Braun Menéndez, al remarcar la contradicción de que el presupuesto toma un dólar a 40 pesos cuando en las respuestas enviadas por el ministro coordinador se informa que en diciembre del año que viene el dólar llegará a los 50.

“El presupuesto que mandaron planea profundizar la política económica cuando ya aceptaron su fracaso. Cambiaron al ministro de Economía y dos veces al presidente del Banco Central. El propio Sandleris ha dicho que estaba todo mal y que esos errores generaron enormes costos. Esos costos los están pagando todos los argentinos”, remarcó Kicillof tras la presentación del monje negro del régimen macrifascista.

El ex titular del Palacio de Hacienda hizo un repaso por los números presentados en el proyecto del presupuesto que, según el diputado, permite conocer “la cifra final de los cuatro años” del régimen de la alianza de derecha Cambiemos.

Kicillof remarcó que de acuerdo con dicha proyección, hacia el final del mandato de Macri Blanco Villegas, el Producto Bruto per Cápita “va a caer un 6 por ciento en términos reales”, la inflación va subir un 200 por ciento, el peso se va a devaluar un 300 por ciento y la deuda va a alcanzar el 100 por ciento del PBI. “Este saldo de la gestión, dicho por ustedes en el presupuesto, es malísimo. Estamos a tiempo de cambiar”, pidió el diputado, que remarcó que no entiende porque el régimen “insiste” con las mismas políticas ya que son “la peor de las respuestas”.

El diputado opinó también que el presupuesto “es un dibujo” y recordó el del año pasado que se aprobó con una inflación del 10 por ciento y que rápidamente fue superada por la coyuntura económica. Se espera que supere el 40 por ciento hacia fin de año. Según Kicillof ese presupuesto era “incumplible” y lo comparó con el del próximo año que marca una caída del producto bruto y un dólar a 40 pesos durante todo el año. “No nos pueden pedir a ningún diputado que votemos este presupuesto”, remarcó.

Kicillof señaló que entre las respuestas enviadas por Peña Braun Menéndez, el jefe de Gabinete informó que en diciembre del año que viene el dólar alcanzará los 50 pesos. Pero sin embargo, todo el presupuesto está pensado con un dólar a 40. “Todavía no lo aprobamos y la proyección ya no sirve”, opinó el diputado, que advirtió que el artículo 35 del presupuesto presentado por Cambiemos habilita la posibilidad de un megacanje.

El presupuesto de ajuste, como lo definió Kicillof, contempla la caída en términos reales del 27 por ciento en Educación, 38 por ciento en Vivienda y Urbanismo, 17 por ciento en Ciencia y Tecnología. “Todos los renglones caen menos uno. El único valor que no cae en términos reales es el pago de deuda”, apuntó el diputado. “Vaya y rehaga el presupuesto. El que manda en Argentina es el pueblo, no el FMI”, cerró Kicillof.

jueves, 24 de mayo de 2018

Peña Braun Menéndez en Diputados: chicanas y cruces varios en una sesión caliente

Pese a las durar críticas de Kicillof y los pedidos de renuncia de Moreau, el jefe de gabinete mostró una actitud zen en Diputados.



Marcos Peña Braun Menéndez mostró una nueva cara en su informe en Diputados y evitó confrontar con la oposición, en medio de la búsqueda de un "gran acuerdo nacional" para que el régimen macrifascista encare la negociación con el Fondo Monetario Internacional.

"Por respeto a los argentinos, al momento que vivimos, a los desafíos que nos planteamos, no voy a contestar las agresiones, las chicanas, las amenazas a la democracia, la prepotencia, el desconocimiento a las herramientas estatales, que han manifestado. Simplemente doy paso al próximo bloque", respondió el jefe de Gabinete ante la primera oleada de preguntas picantes de los diputados del kirchnerismo, que exhibieron en sus bancas la pancartas con la frase "Macri miente".


Todas aludieron a la crisis económica suscitada con la corrida cambiaria. "¿Por qué ponen un techo de 15% en paritarias y el sector especulativo gana 40%? No son el mejor equipo de los últimos 50 años, sino los empleados del mes del Fondo Monetario", gritó Mario Cleri.

"Argentina no tiene precio", aseguró el rionegrino Martín Doñate le recordó que hasta su tío Federico Braun, dueño de La Anónima, pierde plata con su administración. "Pregúntele a él", se escapó Peña Braun Menéndez. 

Los golpes más duros los propiciaron Leopoldo Moreau y Axel Kicillof, para quien la semana pasada Macri Blanco Villegas protagonizó la peor corrida bancaria de la historia. "¡Es increíble! Diez mil millones de dólares que se fugaron, el dólar a 25, la tasa de interés a 40, y todavía faltan las consecuencias", se indignó Moreau.

"Esperaba que viniera otro jefe de Gabinete, porque alguien se tiene que hacer cargo", lo había atacado el radical y exigió identificar a los Bancos "como el JP Morgan", que compraron dólares a 20 para venderlo a 25 y de ganancias ocultas de BlackRock, el fondo que frenó la corrida. "Caputo es el bobo de Wall Street", atacó.


Una descripción similar hizo más tarde José Ignacio De Mendiguren, que habló de una fallida reunión entre Federico Sturzenegger y Enrique Cristofani, del Banco Santander. "No conozco la agenda del Banco Central", se escudó el ministro coordinador, decidido a no chocar.

Parecían bien lejanos aquellos días de furia, cuando llegó a gritarles "¡Háganse cargo!" a los kirchneristas y luego mandó a imprimir remeras con ese slogans. Negó que haya techo a paritarias y reivindicó el acuerdo con el FMI por ser un prestamista de última instancia que ofrece mejores tasas de interés.

"La ley es clara, el acuerdo no tiene que pasar por el Congreso", confirmó el sorete mal cagado. "El problema de base es que gastamos más de lo que ingresa y hasta que no resolvemos eso estas cosas van a pasar", insistió una y otra vez, siempre calmo y sumamente cuidadoso. 

El jefe de ministros dedicó su discurso inicial a la crisis financiera y la vuelta del FMI. "Ya pasó lo más difícil", y "No vamos a reducir nuestra soberanía sino nuestra nacional", fueron algunas de sus frases.


Elogió "el camino del gradualismo", tan cuestionado por estos días y llamó a construir "consensos" para una ley de tarifas, pese que ayer los senadores peronistas acusaron no haber recibido llamado alguno.

"Gracias a las medidas que fuimos tomando en el diseño del programa económico y en el fortalecimiento, centralmente, de nuestro Banco Central, contamos con las herramientas para amortiguar el impacto de esa volatilidad", afirmó el hijo de puta.

"Si hay una visión alternativa a que nuestro déficit fiscal se puede financiar por otra vía, la escucharemos. Ahora, rechazaremos la demagogia de plantear al mismo tiempo ‘no se endeuden, reduzcan el déficit, reduzcan los impuestos', porque creo que eso es subestimar a los argentinos. No vamos a ceder con el compromiso de decir la verdad", concluyó su discurso en voz baja.


El bloque Argentina Federal, identificado en los gobernadores, pidió no demorar la obra pública como anunció Nicolás Dujovne y el jefe de Gabinete anticipó que pedirá bajar el gasto para 2019, una exigencia del FMI.

"Hay que lograr que en los próximos años la discusión de los representantes de la provincias no sea qué pago o qué obra no se le dio, sino discutir políticas macro y rectoras para que cada provincia pueda mostrar su plan de obra", exigió Peña Braun Menéndez y aclaró que muchas obras planeadas para este año no continuarán, pero sí las ya iniciadas. "Pero tenemos una gran noticia, como la licitación de los Programa de Participación Pública Privada", celebró. 

El massismo siguió en su versión radicalizada modelo 2018. "Se tomaron estos dos años para resolver cuestiones que cuando estaban en la vida privada no estaban tan prolijas. El Correo es el mejor ejemplo. Ustedes perdieron demasiado tiempo", atacó Graciela Camaño.


"Se quedaron con un sólo objetivo económico: rezarle a San Fondo de Monetario Internacional. No nos pueden decir que es el que mejor presta después de pagar tasas a 100 años u otras que triplican las del Fondo", agregó y volvió a pedir investigar la corrida, al preguntar "¿quién se llevó la plata? ¿Quién nos metió en este caos del que no salimos? Estuvimos dos años y medio hablando de la timba financiera y nos ninguneaban"

"El Gobierno que se fue nos dejó primero en ránking de asalariados en dolares de la región. Estamos cuarto. Y ustedes saben que no soy kirchnerista. Pero al pan, pan; y al vino, vino", concluyó la mujer del corrupto sindicalista e interventor del PJ, Luis Barrionuevo