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domingo, 3 de febrero de 2019

Santa Fe alertó que es "muy complicada" la situación por las inundaciones

La ministra de Producción provincial, Alicia Ciciliani afirmó que se "necesita una gran inversión" para realizar las obras de infraestructura necesarias.


La ministra de Producción de Santa Fe, Alicia Ciciliani, sostuvo que la situación en las zonas inundadas de esa provincia está "muy complicada" debido a que las "lluvias continúan" y afirmó que se "necesita una gran inversión" para realizar y mantener las obras de infraestructura que ayuden a mitigar los efectos de los excesos hídricos.

"Estamos muy complicados porque las lluvias continúan. Está lloviendo en el Chaco y esa masa de agua pasa por Santa Fe. Estamos evaluando otros distritos que consideramos adecuado incorporarlo a las zonas de emergencia", sostuvo Ciciliani ayer, en declaraciones radiales.

De esta manera, la provincia evalúa sumar más departamentos a los cuatro que fueron incluidos en la declaración de emergencia días atrás por las inundaciones producidas por las abundantes lluvias que se produjeron en el norte de la provincia y en el resto de las provincias lindantes.

Respecto a la mitigación de daños por las inundaciones y eventos climáticos y las obras de infraestructura necesarias para resguardar las producción, Ciciliani consideró que "los emprendimientos agropecuarios necesita caminos y canales, los cuales tienen que estar limpios constantemente".

"Esa gran inversión necesita un financiamiento y una prioridad. Un país que no prioriza su sistema productivo no tiene mucho futuro. El campo genera los dólares que necesita el país. Esa prioridad tiene que ser una política de Estado y la inversión en caminos rurales y obras hídricas no tiene que estar en la discusión de nadie", indicó la funcionaria y consideró que "si todas las fichas están puestas en el campo, invirtamos en obras de infraestructura en el campo".

jueves, 24 de enero de 2019

Solo en el norte de Santa Fe se perderán más de U$S 230 millones por las inundaciones

Así lo indicó un estudio de la Bolsa de Rosario que no contempla las erogaciones extra por las pérdidas y detalla cuánto se deja de recaudar por cada cultivo.


Las inundaciones en el norte de Santa Fe provocarán una pérdida de 230,7 millones de dólares de acuerdo con una estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario en base a la campaña 2018-2019 para maíz, soja, girasol, algodón y sorgo.

El estudio abarcó los departamentos de Nueve de Julio, Vera, General Obligado y San Javier, donde hay anegamientos e inundaciones importantes y se contemplaron las pérdidas de ingresos brutos futuros por no poder sembrar ciertos cultivos, por área no cosechable y por caídas en los rindes promedios a causa de los eventos climáticos.

Sin embargo no se tuvieron en cuenta las erogaciones adicionales que se deberán ejecutar para efectivizar la resiembra de algunos cultivos ni las pérdidas por calidad.

El informe también apunta el problema financiero, porque “ante el escenario de altas tasas de interés actuales, las pérdidas de capital de trabajo de los productores será muy grave y desalentarán las futuras siembras e inversiones en el sector".

En un cálculo detallado, la pérdida de 230,7 millones de dólares surge de la suma de 104,4 millones por maíz, 52,3 millones por soja de primera, 47,7 millones de segunda, 7,4 millones por girsasol, 5,9 millones de algodón y 3 millones por sorgo.

sábado, 19 de enero de 2019

La lluvia volvió a complicar todavía más el panorama en el norte de Santa Fe

Llovieron 180 milímetros en dos horas y toda la ciudad de Tostado se inundó en una región ya anegada por el agua que baja desde Santiago y Chaco. El gobierno admite que esto va para largo y los habitantes exigen medidas de fondo. Hay 300 evacuados por la crecida del Salado.


La inundación en el norte santafesino recrudeció el jueves por el agua que sigue bajando desde Santiago del Estero y Chaco y por la que bajó desde el cielo y que en un par de horas soltó 180 milímetros de precipitaciones en Tostado. Eso anegó por completo la ciudad cabecera del departamento 9 de Julio, en el noroeste provincial, y obligó a las autoridades a evacuar urgente a 150 personas -en su mayoría, de la comunidad mocoví- en una de las escuelas de esa localidad. Villa Minetti, 90 kilómetros al norte, también emergía antes de ayer en la vastedad de la llanura inundada y sumaba 105 personas evacuadas. Otras 50 había en el noreste, en Reconquista. Los equipos de bombeo y las máquinas retroexcavadoras trabajan sin pausa para apurar el drenaje, pero no alcanza. “En tres semanas llovió lo que llueve en un año. No hay estructura hídrica que alcance”, justificaron desde el gobierno provincial. Y la población no quiere saber nada con excusas de un fenómeno climático excepcional. “Hace años que reclamamos una planificación seria en el manejo de aguas. Las declaraciones de emergencia del gobierno no nos sirven para nada”, dijo, harta, Paula Forlano, productora agropecuaria en Tostado.

El río Salado desapareció para extender sus márgenes hasta el infinito en esa región plana y baja que es Santa Fe contra los límites de Santiago y Chaco. Y el aguacero que se desató entre las 8 y las 10 de la mañana del jueves no hizo más que complicar las cosas. “La ciudad está toda bajo agua, al 100 por ciento. Tenemos muchísima cantidad de gente con agua adentro de las viviendas que nos está pidiendo ser evacuada y estamos empezando a evacuar”, decía entonces Enrique Mualem, intendente de los 15.000 habitantes de Tostado. “Las napas no dan más, el Salado está saturado y el agua no escurre rápido”, agregó. Para la tarde había 150 personas en el centro de evacuados montado en la Escuela Nº 417. La mayoría integran la comunidad mocoví Pedro José. “La gente trata de levantar las cosas y aguantar en sus casas, pero desde el municipio vamos a evacuar igual”, insistió Mualem. 

A los tractores municipales se sumaron camionetas de vecinos que se involucraron en la distribución de bolsas de arena para evitar que el agua entre a las viviendas. “El pronóstico decía que lloverían entre 60 y 100 milímetros, pero fueron casi 200 en menos de dos horas. Es una catástrofe”, lamentó el jefe comunal.

Marcos Escajadillo se instaló en Tostado. El secretario de Protección Civil provincial eligió destacar el trabajo de los equipos de bombeo y de las retroexcavadoras abriendo canales para agilizar la salida del agua por los cursos que abrevan en un río Salado, que ahora luce muy distinto de su modesta apariencia habitual. “La ciudad se inundó toda, sí, pero ya no, está escurriendo bien”, dijo el funcionario. Con todo, admitió que el flagelo “viene para largo: llovieron 850 milímetros en tres semanas, lo que habitualmente llueve en un año acá”

“Tiene que drenar toda el agua que viene de Chaco y de Santiago. No hay estructura hídrica que lo soporte”, alegó Escajadillo cuando se le consultó sobre las obras y planificación hídrica que la población reclama.

No se informaron medidas extraordinarias en materia sanitaria para la región, pero sí la declaración de “emergencia agropecuaria y zona de desastre” en los departamentos 9 de Julio, Vera y General Obligado. Ese status permite a los productores rurales -la mayoría son ganaderos- eximirse del pago del impuesto Inmobiliario, mientras el gobierno intenta que los bancos Nación y de Santa Fe prorroguen vencimientos de créditos productivos a tasa original. Con el propósito de aligerar el problema de la hacienda en riesgo, también el Ministerio de Producción pedirá a Nación permitir que los productores envíen a faena vacunos por debajo del peso admitido, y exceptuarlos del impuesto a las Ganancias en esas ventas forzosas.

Paula Forlano tradujo el malestar que campea entre los inundados. “Esto es un conflicto histórico. Sabemos que vivimos en un territorio bajo, pero reclamamos desde hace años una planificación seria en el manejo de aguas. Nuestro departamento vive en emergencia. Y las declaraciones de emergencia, sinceramente, no nos sirven para nada”, soltó.

Según datos de la cartera de Producción santafesina, en los 19 años que pasaron entre 1998 y 2016, el departamento 9 de Julio vivió 17 años en situación de emergencia, y el de Vera, 15 años.