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miércoles, 22 de mayo de 2019

El ginecólogo Rodríguez Lastra fue declarado culpable de obligar a gestar a una joven violada

En 2017 se negó a interrumpir el embarazo de la joven a quien de menciona como R.P. para proteger su identidad y obstaculizó su aborto en curso


El ginecólogo Leandro Rodríguez Lastra fue hallado culpable de incumplimiento de los deberes de funcionario público por haber interrumpido el aborto que cursar la joven R.P., de 19 años, que había sido violada y no quería gestar ni parir el producto de esa violación. 

El juez Álvaro Maynet consideró que el médico llevó adelante “una maniobra dilatoria”, exigió requisitos que el acceso a la interrupción legal del embarazo no requiere y mintió, primero a la paciente y luego a la justicia, para forzar la continuidad de la gestación. 

El médico, que “a la fecha de los hechos no estaba incluido en el registro de objetores de conciencia” de la provincia de Río Negro, “en todo momento mantuvo (…) una actitud negadora de la práctica que se le demandaba, a la cual estaba obligado por ley, negación que oculta con excusas de diversa índole y la cual, además, no informó, como era su obligación, respetando el derecho de la paciente”, aseveró el magistrado Meynet.

El veredicto consideró acreditadas las maniobras dilatorias y mentiras del ginecólogo Rodríguez Lastra, cuya imputación movilizó al aparato de activistas antiderechos de distintos puntos del país hasta Río Negro. Por esa evidencia, indicó el juez, “no puedo menos que concluir que el acusado nunca tuvo la menor intención siquiera de contemplar efectuar la práctica que le reclamaba” la joven violada.

El ginecólogo, que además era jefe de servicio en el hospital al que había llegado R.P. con el aborto en curso, se sirvió de su poder como médico y como autoridad en el sistema de salud pública par avasallar los derechos de la paciente. “Hay un valimiento de su posición profesional médico frente a una joven mujer de escasos recursos comunicativos, como quedó evidenciado en la audiencia, a la que además no contaba con la contención adecuada desde que solo se acompañaba de su hermana”, advirtió el veredicto.

Sobre el final, el juez se refirió a “un fundamento cuanto menos extraño invocado por la defensa” de Rodríguez Lastra durante el alegato. El abogado había pedido que el juez, “al tomar la decisión, lo haga conciente que era observado por el nacido, que, según dijo, hoy contaría con dos años de edad”

“No es un argumento adecuado al caso ni tampoco jurídico. Sin embargo, me propongo responderlo desde la razón; el solo hecho de considerar lo que importaría juzgar con disvalor la decisión que al amparo de la ley tomó una joven mujer ultrajada, que acudió al sistema público de salud de la provincia en la búsqueda de una respuesta que le fue negada por la conducta del acusado”, observó Meynet, quien citó un párrafo del fallo en el que el máximo tribunal de Chubut se refirió al fallo FAL, de la Corte Suprema. “Es evidente que ante la colisión de intereses, vida humana versus libertad sexual y autodeterminación, en el caso de la concepción producida por la violación, la ley hace prevalecer al segundo sobre el primero”, leyó el magistrado, quien añadió que “la experiencia traumática sólo puede ser vivida por una mujer”.

El médico llegó a juicio tras ser denunciado por la diputada provincial Marta Milesi, defensora y autora de la ley 4796 que regula y controla la atención sanitaria en casos de abortos no punibles. La joven fue obligada a seguir con un embarazo no deseado y el bebé fue dado en adopción.

El debate oral había comenzado el 13 de mayo. Durante las audiencias declararon la joven R.P., el ginecólogo ahora hallado culpable, médicas que escucharon a la joven reclamar la ILE en el Hospital y la diputada Milesi, entre otros.

sábado, 20 de octubre de 2018

Llega al banquillo el ginecólogo que le negó un aborteo legal a una joven que había sido violada.

Después de obstaculizar el aborto a una joven víctima de violación, el nombre del ginecólogo Leandro Rodríguez Lastra se convirtió en un emblema antiderechos, no sólo en la ciudad de Cippoleti, sino en todo el país. 


Sectores religiosos y ultraconservadores le enviaron su apoyo desde distintos puntos del territorio cuando se enteraron de que había sido denunciado por incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Hasta la prostituta VIP Amalia Granata difundió un video en solidaridad con el ginecólogo que se definió a sí mismo como un “gladiador”

Ahora, el Tribunal que preside el juez Julio Sueldo dio a conocer su decisión de llevarlo a juicio, tras la denuncia realizada por la legisladora provincial Marta Milesi.

La causa en la que se investiga el accionar del médico militante del “salvemos las dos vidas” que impidió que una joven pudiera acceder a la interrupción legal de su embarazo está a cargo del fiscal Santiago Márquez Gauna. A Rodríguez Lastra se lo acusa de no haber cumplido con la ley de aborto no punible que rige en Río Negro (además de las causales contempladas en la Constitución desde 1921). 

La mujer llegó al hospital de Cipolletti, donde Rodríguez Lastra se desempeña como jefe de ginecología, con un aborto ya en curso y lo que hizo el médico -según cuentan desde la organización socorrista patagónica La Revuelta- fue medicarla para revertir el cuadro y obligarla a continuar con el embarazo, que había sido producto de una violación. Desde, La Revuelta resaltaron la importancia de no confundir el incumplimiento de las leyes vigentes con la mal llamada objeción de conciencia. “El médico pudo apelar a lo que se llama objeción de prácticas, sin dejar de cumplir con su obligación de dar la información necesaria y asegurar que el hospital garantice lo que la joven solicitó conforme a leyes vigentes en el país y en Río Negro”, explicaron.

Para Ruth Zurbriggen de La Revuelta “lo más terrible de esta situación fue que Lastra atendió a la joven que llegó a la guardia con un proceso de aborto en curso y él se ocupó de hacer prácticas médicas para evitar que el proceso siga su curso. Es decir, arremete desde su moral individual, usando su poder médico desoyendo en todo momento a la joven”.

Según contó Zurbriggen, la joven tuvo entrevistas con esa organización feminista y desde un principio recibió información para reclamar la Interrupción Voluntaria del Embarazo que le correspondía por causales. “Escuchamos su situación y pudimos ver la trama de violencias que vivenciaba. Y durante todos los meses que estuvo prácticamente secuestrada en el hospital tratamos de estar cerca de ella. Ahora vemos la llegada del juicio como un primer paso, crucial”, finalizó.