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martes, 25 de junio de 2019

Encuesta de la UCA: se agravó la situación laboral en Argentina y el 49,3% de los trabajadores tiene empleo informal

El estudio revela que en el 2018 creció el empleo no registrado, el 81,7% de los trabajadores en negro tiene empleo de baja calidad y un 75,9% no recibe aportes de seguridad social.


La tasa de desempleo del 10,1% que dio a conocer la semana pasada el INDEC, y que registró una cifra récord que no se veía desde el 2006, no es la única mala noticia para el mercado laboral argentino. La radiografía del empleo resulta ser mucho más preocupante: el 49,3% de la población activa se encuentra ocupada en el sector microinformal de la estructura productiva y dentro de este grupo de argentinos el 81,7% tiene un empleo de baja calidad, el 75,9% carece de aportes del sistema de seguridad social y en promedio recibe salarios de 10.283 pesos mensuales, un sueldo que ubica a un jefe de hogar al borde de la pobreza.

Los datos abrumadores de la situación laboral en la Argentina surgen de la última encuesta del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) sobre el panorama del empleo en la Argentina en el 2018 y revelan que en los últimos años siguió aumentando la proporción de ocupados en el sector microinformal de la estructura productiva (actividades laborales autónomas no profesionales o llevadas a cabo en pequeñas unidades productivas de baja productividad, alta rotación y baja o nula vinculación con el mercado formal).

Según el último informe de la UCA, a finales de 2018 los ocupados en el sector público representaban el 14,9% (se incluye tanto a los empleados que cubren las necesidades operativas del Estado como a los trabajadores que contraprestan en los programas de empleo directo), y solamente el 35,8% de los ocupados realizaban actividades en el sector privado formal (actividades laborales profesionales o en unidades económicas de media o alta productividad e integradas a los mercados formales).







En el 2018 el 81,7% de los trabajadores del sector microinformal tenían un empleo precario o un subempleo inestable, mientras que este empleo de baja calidad solo lo presentaron el 24,8% de los trabajadores del sector formal y el 12,6% de los del sector público.

"El parate en el mercado laboral sumado a la crisis cambiaria y a la inflación generaron en los últimos años un incremento del mercado laboral informal", expresó Eduardo Donza, el investigador a cargo del trabajo de la UCA sobre la situación del empleo en la Argentina.

Esto explica que la situación del empleo informal se agravó sustancialmente en la Argentina en el último año: mientras que en el 2017 había un 47,9% de trabajadores en situación precaria, en el 2018 este grupo pasó a ser el 49,3% de la población económicamente activa del país.

¿Cuáles son los factores que inciden en la inserción de un empleo pleno de derechos en la Argentina?Según los datos del estudio del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, los trabajadores del sector público presentan 2,5 veces más de probabilidades de poseer un empleo pleno que los trabajadores del sector privado formal. Esta probabilidad disminuye un 86% si los trabajadores pertenecen al sector microinformal de la estructura productiva. Y los trabajadores de hogares de nivel medio bajo poseen un 31% menos de probabilidades de estar en un empleo pleno, pero esta posibilidad disminuye en un 65% y un 84% si poseen nivel socioeconómico bajo o muy bajo.







La brecha salarial entre un trabajador del sector formal y un empleado no registrado es abismal: mientras que un trabajador que está en el mercado laboral pleno recibió en el 2018 un promedio de 24.985 pesos mensuales, el empleado de la economía informal solo obtuvo $ 10.283. Esta brecha se mantiene relativamente constante en todo el período analizado ya que el 26,4% de los trabajadores del sector microinformal se declaran asalariados, mientras que el componente no asalariado representa el 73,6% de estos puestos.

La mayor parte (52,5%) de los trabajadores del sector microinformal tienen trabajos de cuentapropistas, mientras que el 20,3% tiene un trabajo en relación de dependencia pero sin recibir aportes. El 14,9% pasó por empleos temporales.

La clase media argentina parece haber sido castigada en el último año. Según el estudio de la UCA, en el 2017 había un 13% de sectores de clase media que estaban con empleos no registrados. Pero en el 2018 este sector saltó al 17,3% del universo de los trabajadores de empleos informales.

Todo esto explica también una parte importante del trabajo que realizó el Observatorio de la Deuda Social con relación al impacto que tuvo el mercado laboral en los hogares argentinos.

"Es importante observar que el 74,8% de los ocupados del 25% de los hogares de más bajo nivel socioeconómico desarrolla actividades en el sector micro-informal, mientras que en el 25% de los hogares de mayor nivel socioeconómico esto se reduce a sólo el 17,3%", explicó Santiago Poy, otro de los investigadores a cargo del estudio de la UCA.



En general, los factores objetivos del escenario laboral son más adversos para los trabajadores del sector microinformal: el 75,9% no cuentan con aportes jubilatorios y el 51,3% no posee cobertura de salud nominativa. Al mismo tiempo, el 30% estuvo desempleado por lo menos una vez en el último año, el 13,2% declararon una antigüedad menor a un año y el 45,1% demanda más horas de trabajo. Pero también las condiciones psicosociales son más endebles en los trabajadores del sector microinformal: el 23% presenta malestar psicológico, en el 24,1% se observa un afrontamiento negativo ante los problemas, el 16,6% expresaron sentirse nada o poco felices y el 14,1% tienen creencia de control externo.

En este sentido, Poy remarcó que el nivel socioeconómico del hogar típico argentino es el factor que más incide en las limitaciones de inserción en trabajos de calidad. "La probabilidad de ocuparse en el sector microinformal aumenta 13,5 veces al comparar a los trabajadores de hogares de nivel socioeconómico muy bajo con los del nivel medio alto, anulando el efecto de las otras variables", añadió este investigador de la UCA.

También el lugar donde viven los trabajadores tiene una incidencia importante a la hora de buscar un trabajo. Los empleados habitantes del conurbano bonaerense presentan 1,8 veces más de probabilidades de encontrarse ocupados en unidades productivas del sector microinformal que aquellos trabajadores residentes en la ciudad de Buenos Aires. Esta brecha es similar al comparar los trabajadores residentes en otras grandes áreas metropolitanas y los del resto urbano del país con los de la CABA, la probabilidad de que se encuentren en el sector microinformal aumenta 1,8 y 1,6 veces, respecto a la de estos últimos.

El estudio que realizó el Observatorio de la Deuda Social de la UCA sobre Heterogeneidad y fragmentación del mercado de trabajo en Argentina se hizo sobre 5.800 casos en aglomerados urbanos con 80.000 habitantes o más en todo el país.

lunes, 14 de mayo de 2018

En el conurbano bonaerense sólo el 38,1% tiene empleo formal

Por Alejandro Iglesias, para Diario Popular

El número surge de un informe de la UCA y la Defensoría del Pueblo bonaerense, según el cual 3 de cada 10 trabajadores del Gran Buenos Aires (GBA) necesitan trabajar más horas para llegar a fin de mes.


Sólo el 38,1% de la población económicamente activa del conurbano bonaerense tiene acceso a un empleo formal, lo que significa que en ese territorio existen más de 3.542.000 personas que no pueden acceder a un trabajo pleno de derechos, tales como aportes al sistema jubilatorio y al de seguridad social, entre otros beneficios.

La cifra se desprende del último informe elaborado por la Defensoría del Pueblo bonaerense y el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, que muestra además que en el Gran Buenos Aires 3 de cada 10 trabajadores necesita trabajar más horas para llegar a fin de mes.

Según el relevamiento, del total de 5.577.000 personas en condiciones de trabajar que establece el INDEC en el GBA, hay casi 2.125.000 que sí pueden gozar de trabajar “en blanco”. Los otros 3.542.000 se dividen en el mercado informal de trabajo, con un 27% que trabaja de manera precaria (fuera del sistema de seguridad social), un 24,3% que tiene empleo inestable (changas y programas de empleo), además de casi un 10% que está desocupado.

Según el Defensor del Pueblo bonaerense, Guido Lorenzino, “estas cifras evidencian déficit serios como la persistencia de un sector informal y posibilidades limitadas de acceso a un trabajo pleno de derechos, que se agrava aun más en el caso de las mujeres”.

El investigador especialista en Trabajo y Desigualdad de la UCA, Eduardo Donza, le pone nombre a esta cuestión. “Hay un núcleo duro de la precariedad laboral y algunos fuertemente, con niveles de ingresos muy bajos. Lo que lo hace estructural es que no van y vienen entre los dos sectores. Empieza a haber una exclusión de algunos trabajadores de lo que es el sector formal, que cada vez están con menos posibilidades de ingresar”, señaló el especialista.

El estudio mostró a su vez que el 33,6% de los trabajadores que cuentan con un salario no recibe los aportes de seguridad social por parte de su empleador. Entre ellos, sólo 1 de cada 3 tiene obra social.

En ese sentido, tras analizar otras variables del informe, Lorenzino expresó que “observamos que con los excesivos aumentos en los servicios públicos y la inflación, que se come el salario de la gente, 3 de cada diez trabajadores necesitan trabajar más horas y 1 de cada 4 quiere cambiar de lugar de trabajo porque se les hace imposible llegar a fin de mes”.

Para Donza, todo este combo se genera porque “no hay una generación de puestos de trabajo suficiente”.  Al respecto, precisó que “las mejoras fueron muy importantes hasta el 2009, cuando se estancó la generación de empleo de calidad y luego otro tanto con el trabajo precario. No lo logró el gobierno anterior, al menos en la medida en que se necesitaba, y tampoco lo está solucionando el actual”.

El investigador alertó además sobre el drama del desempleo, que no sólo tiene que ver con las dificultades del día a día: “si un trabajador hace mucho está desocupado y tiene una posibilidad laboral, probablemente el empleador elija a otro que haya estado desocupado menos tiempo. Es muy complicado salir de ese círculo. Muchos incluso terminan con enfermedades típicas de la pobreza y no pasan los chequeos preocupacionales. Además de que no pudieron renovar sus habilidades”.

Al plantear una solución a futuro, consideró que “la más viable es la generación constante de puestos de trabajo”, aunque para eso, aclaró que “debería haber políticas de Estado que incluyan a empleadores, formadores de precio, sindicatos, organizaciones de base y asociaciones de sociedad civil. Como tienen los países centrales, más allá de progresismo o centro derecha”.

Consultado sobre si la negociación del gobierno con el Fondo Monetario Internacional puede afectar al mercado de trabajo, Donza resaltó que “hay dos discursos. Algunos dirán que así se podría generar puestos de trabajo, pero también es muy importante sostener los derechos de los trabajadores, porque el FMI puede pedir una flexibilización laboral”.