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sábado, 27 de abril de 2019

¿Quién fue Enrique Angelelli?

La historia del obispo riojano asesinado durante la dictadura que será beatificado próximamente por el Papa Francisco.



El 18 de julio de 1976 fueron secuestrados y asesinados en La Rioja los sacerdotes católicos Carlos de Dios Murias y Gabriel Longeville. Pocos días después, en Sañogasta, un grupo de tareas mató delante de su familia al campesino y militante católico Wenceslao Pedernera. Todos eran colaboradores directos del obispo riojano Enrique Angelelli. 

El 4 de agosto del mismo año, Angelelli falleció en un supuesto accidente carretero que, después de un largo proceso judicial el juez Aldo Morales dictaminó como homicidio premeditado, si bien no pudo identificar los responsables. El 4 de agosto de 2014, el Tribunal Oral Federal de La Rioja condenó a los militares Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella como autores intelectuales del asesinato del obispo.

El año pasado, también después de un largo recorrido por los escritorios vaticanos y sorteando años de negación por parte de la estructura eclesiástica, el Papa Francisco reconoció el "martirio en odio a la fe" padecido por Angelelli y sus compañeros y tomó la decisión de beatificarlos, con lo cual se los presenta como ejemplos de vida para la Iglesia y para la sociedad.

La beatificación de Angelelli y sus compañeros se une a la del obispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, también por razones martiriales. 

Con estas beatificaciones, el Sumo Pontífice reconoce a católicos que, durante los años de las dictaduras militares en América Latina, se comprometieron en favor de los más pobres y perseguidos.

El reconocimiento eclesiástico es también el fruto del trabajo minucioso del obispo Marcelo Colombo, quien se encargó de recoger información, sortear obstáculos y resistencias institucionales y ordenar el proceso vaticano para obtener la declaración martirial. Es indudable que para alcanzar la beatificación también medió la decisión y la voluntad política del Papa Francisco, último responsable de adoptar la determinación eclesiástica.

Angelelli nació en Córdoba el 17 de julio de 1923, fue ordenado sacerdote en Roma en 1949, y obispo auxiliar de Córdoba en 1960. Antes, como cura, había trabajado como asesor de la Juventud Obrera Católica (JOC). Siendo obispo participó de las sesiones del Concilio Vaticano II (1964-65), un acontecimiento fundamental en la renovación de la Iglesia Católica. En 1968 el Papa Paulo VI le confió la conducción de la diócesis de La Rioja y allí desarrolló un intensa labor pastoral con trabajadores y campesinos, que le trajo como consecuencia la persecución de parte del poder económico y político de la provincia y del nivel nacional.

Desde el mismo día en que se produjo el golpe militar, el 24 de marzo de 1976, Angelelli mantuvo enfrentamientos públicos con los militares y sus sacerdotes y colaboradores fueron acosados permanentemente. En mayo de ese año los militares tomaron la determinación de suspender la misa radial que el obispo difundía cada domingo y que tenía gran audiencia en La Rioja. El lugar de Angelelli fue ocupado por un sacerdote capellán castrense. Pero los enemigos no eran solo internos. También la derecha católica avalaba y aplaudía la arremetida contra el obispo.

Hay numerosos testimonios del odio que la posición político religiosa de Angelelli generaba en los sectores conservadores. Según consigna Oscar Campana en su libro Su sangre en el lodo (2019) sobre el obispo asesinado, Antonio Erman González, quien fuera ministro de Economía del turco mufa, afirmó que "en una reunión de empresarios llevada a cabo en Chilecito a principios de julio (de 1976), se habló de que Angelelli era un obispo rojo y estaba marcado para caer".

El obispo lo sabía porque cada detención de alguno de sus colaboradores era acompañada de un mensaje para el titular del obispado de La Rioja, con amenazas y advertencias. Tenía conciencia de que su vida estaba en peligro. Pero en esa situación también se sintió desamparado por la Iglesia y por sus compañeros obispos. Y se lo hizo saber así a sus colegas obispos en una carta que envió a la Conferencia Episcopal después de que su vicario general, el cura Esteban Inestal, fuera detenido en Mendoza el 12 de febrero de 1976. En ese documento, rescatado por Miguel Baronetto, uno de los más importantes biógrafos del obispo asesinado, Angelelli le decía a sus colegas que "Hoy cae un vicario general, mañana (muy próximo) caerá un obispo. Por ahí se me cruza por la cabeza el pensamiento de que el Señor anda necesitando la cárcel o la vida de algún obispo para despertar y vivir más profundamente la colegialidad episcopal" (Vida y martirio de Mons. Angelelli, 2018).

Cuarenta y dos años después de su asesinato la Iglesia beatifica y pone como ejemplo de vida a Angelelli y a sus compañeros mártires.
Nota de Washington Uranga para Página/12

sábado, 9 de junio de 2018

El Papa firmó el decreto que reconoce como mártir a monseñor Angelelli, que se encamina a la santidad

Por Washington Uranga para Página/12

Enrique Angelelli, el obispo de La Rioja asesinado en 1976 por la dictadura militar, será beatificado este año por la Iglesia Católica, por decisión del papa Francisco. 


La información fue confirmada ayer por el actual obispo riojano y vicepresidente segundo de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo. 

La beatificación es el paso previo al reconocimiento de un fiel católico como santo.

Según lo adelantó Colombo fue el propio Jorge Bergoglio quien, en diálogo telefónico realizado ayer a la mañana, le confirmó que había firmado el decreto que reconoce el martirio de Angelelli. Junto con el ex obispo riojano serán beatificados además los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville y el laico católico Wenceslao Perdernera, también víctimas de la represión de la dictadura.

Según Colombo la decisión de Francisco es "un reconocimiento a los testigos valientes del Reino de Dios en la Argentina" y un "aliciente para no cejar en el anuncio" que deben hacer los cristianos. Para el obispo riojano la determinación papal es a su vez una forma de reafirmación de una línea de trabajo de una Iglesia "cercana a la gente, a los pobres, a los excluidos, que no siempre son considerados".

Angelelli fue un obispo comprometido con la opción por los pobres y desde su asesinato en 1976 se transformó en una figura emblemática de quienes pregonan una iglesia cercana a los excluidos. 

Si bien no existe aún una fecha establecida para realizar formalmente la beatificación la ceremonia oficial podría concretarse en el mes de noviembre próximo.

Colombo reconoció que "Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao entregaron su vida por amor a Dios y a los hombres", resaltando "la nobleza de la entrega de nuestros mártires, testigos con su sangre del Reino de Dios".

La confirmación de la beatificación de Angelelli y sus compañeros mártires es también una ratificación de la perspectiva que impulsa desde el Vaticano el Papa Francisco, poniendo como ejemplo para los católicos a quienes murieron por su compromiso con los pobres.