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martes, 27 de noviembre de 2018

A horas de la Cumbre del G20, renunció el ministro de Seguridad porteño y Diego Santilli se queda con el área

Luego de que Mugrizio Macri Blanco Villegas responzabilizara al régimen fascista porteño por el escándalo del ataque al micro de Boca en las inmediaciones del Monumental, Horacio Rodríguez Larrata entregó a su ministro de Seguridad, Martín Ocampo. El vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli, absorberá las funciones del renunciante.


El ministro de Seguridad porteño, Martín Ocampo, presentó su renuncia luego de los incidentes del sábado en el operativo en las inmediaciones de la cancha del Club Atlético River Plate en la previa a la final de la Copa Libertadores. 

Desde el régimen de Rodríguez Larrata confirmaron que Diego Santilli asumirá el control del área, pero seguirá siendo vicejefe porteño. Es decir, no habrá un nuevo ministro de Seguridad de la CABA.

El propio Macri Blanco Villegas había pedido la renuncia del funcionario, muy cercano al presidente de Boca, Daniel Angelici, que es padrino de uno de sus hijos y lo tuvo como abogado de sus empresas. Los rumores de su salida comenzaron en las últimas horas de ayer, pero tomaron más fuerza después de las declaraciones del ex hijastro de Flavia Palmiero y Marcos Peña Braun Menéndez, quienes responsabilizaron al régimen de la CABA por el desastroso operativo que terminó con dos jugadores de Boca heridos, la final suspendida y un papelón internacional a días de la realización del G20 en Buenos Aires.

Santilli por ahora mantendrá a toda la estructura de Seguridad que trabajaba con Ocampo y que tiene como secretario a Marcelo D'Alessandro y como subsecretario a Juan Pablo Sassano. Así lo ratificó en conferencia de prensa Larrata dos horas después de conocida la renuncia, a la vez que volvió a instar a la Justicia a "ir a fondo" contra los barrabravas a los que calificó de "mafias enquistadas en el fútbol desde hace cincuenta años".

Si bien las declaraciones de Peña Braun Menéndez y Macri Blanco Villegas apuraron la salida de Ocampo, lo cierto es que Larrata hace tiempo que estaba disconforme con la gestión de su ministro. Todas las encuestas que encarga el régimen porteño revelaban que la seguridad era uno de los puntos de mayor cuestionamiento a la actual gestión, que absorbió a prácticamente toda la Policía Federal, la unificó a la existente Policía Metropolitana y creó la Policía de la Ciudad, una fuerza supuestamente tecnificada que se suponía iba a mejorar la seguridad de los porteños. No ocurrió.

Por eso, Santilli -a quien Larreta presentó para el cargo como "el máximo responsable político después de mí"- enfatizó que "la seguridad es la principal preocupación y ocupación que tenemos en el gobierno" en su breve intervención ante la prensa.

Se sumó a esto la permanente interna del área de seguridad porteña con sus pares de Nación, que exigían mayor dureza contra los piquetes. Diferencias que quedaron en evidencia en el fallido operativo. La beoda ministra Patricia Bullrich Luro Pueyrredón aprovechó para decirle al hijo bobo de Franco Macri que esto revelaba que todos los eventos importantes debían quedar a cargo de Nación. "Mira lo que pasó, nos tenemos que hacer cargo nosotros", le dijo la borracha al retrasado mental. Desde la ciudad señalaban por lo bajo que el ataque al micro de Boca se produjo en una zona a cargo de Prefectura, que responde a la ex montonera entregadora de compañeros. 

Esta mañana el propio Santilli había salido a respaldar a Ocampo y a aclarar que se estaba investigando "dónde hubo errores e identificar a los responsables". El domingo, Larrata se había hecho cargo no solo por el ataque al micro en el que viajaban los jugadores de Boca Juniors, sino por los hechos de vandalismo contra vidrieras y automóviles en la zona y había quitado relevancia al hecho que se trataba de una zona custodiada por la Prefectura.

Con el G20 en el horizonte, el papelón del sábado enfureció a Macri Blanco Villegas: el mismísimo titular de la FIFA, Gianni Infantino, había llegado hasta el Monumental para presenciar el partido que nunca se jugó. La crisis política y futbolística que desató el papelón, en rigor también amenaza la hegemonía macrifascista en Boca: Angelici quedó en una situación muy delicada con los hinchas xeneixes que se quedaron sin la esperada final. Como explicó en su columna el ex ministro de Seguridad porteño, Diego Gorgal, para el macrifascismo es imposible sacarse de encima la responsabilidad de lo ocurrido ya que "la conexión entre la política y el fútbol atraviesa las entrañas de los gobiernos porteño y nacional en sus máximos niveles".

En el PRO aseguran que el ex hijastro de Flavia Palmiero estalló de rabia con Ocampo desde que desautorizó la inclusión de hinchas visitantes para el superclásico. Consultado por un canal de TV, minutos después de que Macri Blanco Villegas expresara sus deseos desde Twitter, el ahore ex ministro porteño había afirmado que era "imposible" que estuvieran presentes los rivales. "A la primera que pudo Macri se lo facturó", apuntaron.

En realidad el ex funcionario anticipó las posiciones de Daniel Angelici y Rodolfo D'Onofrio, titulares de Boca y de River, a quienes Macri Blanco Villegas no consultó. Jugar con visitantes hubiera dejado a los presidentes enfrentados a los socios de sus clubes: darle lugar al rival hubiera significado quitárselo a los propios.

Ocampo tiene una vieja rivalidad con Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, una de las "estrellas" el gabinete nacional. La ex ministra de Trabajo nunca había querido transferir la Policía Federal a la órbita porteña.

El tratamiento de la reforma previsional, que terminó con graves incidentes y represión policial, pero con la sesión del Congreso suspendida acrecentó las diferencias. La primera oportunidad marcó el fracaso de la dipsómana y la segunda sesión quedó a cargo de Ocampo, quién logró enderezar una situación que había comenzado descontrolada. 

El domingo, Rodríguez Larrata había asumido la completa responsabilidad del operativo fallido a pedido, según fuentes porteñas, del propio Macri Blanco Villegas. "Horacio no le debe nada a nadie, es más todos los le deben al él. Ese pedido llegó de muy arriba, imagínate vos de quién", comentaron.

La disputa dentro del oficialismo por el fracaso del operativo de seguridad en la superfinal de la Copa Libertadores

Pese a que el operativo de seguridad en River fue realizado en conjunto por fuerzas nacionales y porteñas, la dipsómana ministra Bullrich Luro Pueyrredón no dio explicaciones por las irregularidades. Tras un diálogo con Macri Blanco Villegas, Rodríguez Larreta habló y responsabilizó a los barrabravas.


El jefe del Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larrata, tuvo que salir a poner la cara por el operativo de seguridad que hizo fracasar el superclásico entre River y Boca por la Copa Libertadores y a instalar la idea de una venganza de los barrabravas. 

En su entorno insistieron en que lo hizo por voluntad propia tras una conversación con Mugrizio Macri Blanco Villegas. Antes de eso, habían estado echándose la culpa entre los ministros de Seguridad nacionales y porteños (Patricia Bullrich Luro Pueyrredón y Martín Ocampo) y entre la Policía Federal y la Policía de la Ciudad. Larrata llamó a "ir a fondo contra los barrabravas" y sostuvo en su cargo al ministro Ocampo, un hombre muy cercano al presidente de Boca, Daniel "El Tano" Angelici. 

Es probable que, después de los hechos del fin de semana, los habitantes de Balcarce 50 quieran borrar de Internet las declaraciones del ex hijastro de Flavia Palmiero reclamando que la final se jugara con público visitante y las que le siguieron de la siempre dispuesta y borracha Bullrich Luro Pueyrredón, quien justificó esa idea con la frase "el que no arriesga, no gana"

El partido de ida de la final entre Boca y River se suspendió inicialmente por el temporal que dejó inundadas zonas amplias de la provincia y la cudad de Buenos Aires. En ese momento, Macri Blanco Villegas optó por culpar de las inundaciones a los trabajadores de Aerolíneas Argentinas. La vuelta de la final no se pudo jugar el sábado ni tampoco el domingo, tras la emboscada y los piedrazos al micro que transportaba a los jugadores de Boca, llamativamente desprotegido por la policía.

Macri Blanco Villegas y Rodríguez Larrata hablaron durante el sábado. Hay quien dice que no fue en los términos más amigables, pero, por supuesto,  en el entorno de los gobernantes lo niegan, con más énfasis en el ámbito porteño. Larrata fue el dirigente político que salió a poner la cara luego de la doble suspensión de los partidos. "Salimos por decisión nuestra para fijar nuestra posición", aclararon en su entorno.

Lo primero que hizo el responsable político de la muerte del Dr. Favaloro fue señalar que su principal hipótesis es una venganza de la barrabrava de River por un operativo que se hizo el viernes pasado, el día anterior al previsto para el partido, en el que allanaron al líder de la barra Héctor "Caverna" Godoy. "Lo de ayer (por el viernes) tiene que ver con eso porque nadie puede tener la ingenuidad de creer que esto no está directamente relacionado con el episodio del día anterior", aseguró Larrata, quien señaló que el viernes "se hizo un allanamiento y se encontraron 10 millones de pesos y 300 entradas"

"Ahí está el problema, son 300 personas que antes entraban a la cancha y que se quedaron afuera, y fueron los principales protagonistas de los desmanes que se generaron, que incluyeron los piedrazos al ómnibus de los jugadores de Boca", aseguró el alcalde porteño, quien no explicó, en ese contexto, por qué el operativo de seguridad careció de los mínimos recaudos y llevó a los jugadores directo a una emboscada.

Asimismo, aseguró que va "a ir a fondo contra las barrabravas, que son mafias que están enquistadas en el fútbol hace más de 50 años". Para esa tarea, ratificó en el cargo de ministro al abogado favorito de Angelici, Martín Ocampo. También dijo que le ordenó a Ocampo "hacer un sumario interno para determinar responsabilidades y ver qué cosas se pudieron hacer mejor". Curioso: se desconocen sumarios similares por las represiones y cacerías de manifestantes del 8M y del último diciembre, por mencionar solo dos casos de operativos irregulares.

Ante la pregunta sobre las responsabilidades, que se habían estado pasando entre la Nación y la Ciudad, Rodríguez Larrata dio una respuesta mixta: "La responsabilidad del operativo es de la Policía de la Ciudad, donde colaboraron fuerzas federales".

Esa colaboración es clave en la disputa Ocampo-Bullrich Luro Pueyrredón. Como indicaron desde la CABA, la Prefectura Naval -que responde al Ministerio de Seguridad Nacional- tenía la responsabilidad del "anillo 3", el lugar por donde ingresó el micro agredido (la Policía de la Ciudad estaba a cargo de los anillos 1 y 2). Es decir: debía ocuparse de que no pudieran acercarse al micro los hinchas de River. "En las próximas horas tendremos un informe sobre qué falló", aclararon desde el régimen fascista porteño. Pese a las consultas, los funcionarios del Ministerio de Seguridad nacional mantuvieron un silencio sepulcral sobre el tema. 

Es importante recordar que ambos ministerios y las distintas fuerzas policiales deberán coordinar en solo unos días un megaoperativo de seguridad por la cumbre del G-20, que paralizará buena parte del transporte público y militarizará la Ciudad de Buenos Aires. A Macri Blanco Villegas, aparentemente, le desagrada que se haga esta relación y se lo hizo saber a Larrata. El alcalde señaló en la conferencia de prensa que tenían un operativo con refuerzos para el partido del domingo, que finalmente no se jugó. 

La interna Bullrich Luro Pueyrredón-Ocampo no es nueva y se superpone con otra: la de la Policía Federal y la Policía de la Ciudad. Los "Federicos" le dedicaron críticas a la Policía creada a partir de restarle agentes a la Federal y reclamaron su reintegro. Uno de los mensajes que circuló en grupos de Facebook de oficiales y suboficiales federales decía: "Quedó demostrado que tiene que volver la Policía Federal Argentina, la División Montada, Guardia de Infantería, División Perros. Tenía que estar la gloriosa Policía Federal. No esa fuerza inventada por Larreta".