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jueves, 20 de septiembre de 2018

Por efectos de la inflación y la suba de las tasas, el consumo minorista cayó 4,7 por ciento

El Indicador Mensual de Consumo (IMC), elaborado por la Fundación Germán Abdala, señala además que “el consumo parece no encontrar piso", afectado por la inflación, que en agosto alcanzó el 3,9 por ciento y que el propio Banco Central pronostica alrededor del 42 por ciento en todo el año.


El nivel de consumo minorista de los argentinos anotó en agosto una caía del 0,8 por ciento mensual y acumuló así una baja del 4,7 en lo que va del año, y va rumbo a cerrar a la baja en 2018.

El consumo cae principalmente por el encarecimiento del costo de vida y por la escasez de créditos en un sistema financiero que ofrece préstamos de corto plazo con un costo financiero total que alcanza el 80 por ciento anual.

En agosto, las ventas de autos nacionales cayeron un 31 por ciento anual y de acuerdo con lo indicado por la Cámara de Fabricantes de Motovehículos (CAFAM), el patentamiento de motos bajó un 34 por ciento anual en agosto, a 39.589 unidades.

A su vez, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reportó que las ventas minoristas de los comercios pymes cayeron un 8 por ciento en agosto frente a igual mes del año pasado, medidas a precios constantes, y acumulan una baja anual de 3,7 por ciento en los primeros ocho meses del 2018.

Frente a julio, las ventas se desplomaron un 11,2 por ciento (sin desestacionalizar), lo cual "si bien, en parte, se explica porque agosto generalmente es más bajo en consumo que su antecesor, este mes influyó el pronunciado derrumbe de la demanda en general".

En agosto, el 68,4 por ciento de los comercios consultados por CAME tuvieron descensos anuales en sus ventas, sólo el 23 por ciento crecieron y el 8,6 por ciento se mantuvo sin cambios, según se informó.

martes, 29 de mayo de 2018

Cruda advertencia de la Fundación Abdala: Argentina, cada vez más dependiente del financiamiento externo

"La estabilidad cambiaria no está garantizada en el mediano plazo y podría haber una nueva devaluación del peso frente al dólar si el Fondo Monetario Internacional (FMI) no confirma rápido un crédito que blinde al país hasta fines de 2019", advirtió un análisis del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala.


El informe subrayó asimismo la dependencia del país de una fuente de financiamiento del déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos, que el año pasado rozó el 5 por ciento del PIB.

La virulencia de la reciente crisis cambiaria y la entrada en escena del FMI cambiaron en pocos días el panorama macroeconómico de la Argentina.

Más allá de los disparadores de corto plazo de la crisis, las causas de fondo son las que el Instituto Germán Abdala viene remarcando desde hace dos años: la desregulación del mercado financiero y el endeudamiento externo a gran escala.

"Esta situación tiene como agravante el carácter errático de la política de administración cambiaria ejecutada por el Banco Central, que prácticamente la totalidad del arco ideológico ha criticado", dice el análisis difundido ayer.

El mismo informe señala que la "actitud dubitativa" de la autoridad monetaria terminó precipitando el "regreso prematuro" del FMI a la escena económica local.

De cara al 2019, el informe advierte que el régimen macrifascista no podrá mostrar la desaceleración de la inflación (antes de la corrida ya se descontaba el incumplimiento de la meta del 15 por ciento) y un crecimiento del PIB que no sea meramente estadístico.

"Lo cierto es que en el mediano plazo la estabilidad cambiaria no está garantizada. La apuesta del Gobierno es clara: la combinación del reaseguro del FMI (cuyos fondos supuestamente cubrirían las necesidades financieras hasta 2019) y el hecho de 'atarse las manos' respecto de la reducción del déficit (implícito en cualquier acuerdo con el organismo) es un intento por sostener el financiamiento del déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos", señala el análisis.

"Si el FMI demuestra estar dispuesto a financiar este desequilibrio transitoriamente, el régimen habrá ganado tiempo. Si no es así, la sobreexposición de los inversores exranjeros a los papeles argentinos llevará a una mayor devaluación, y la crisis cambiaria tenderá a recrudecer", advirtió el Instituto.