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viernes, 25 de enero de 2019

El FMI felicitó a la Argentina por aplicar políticas que "estabilizan" la economía y frenan shocks externos

La titular del FMI, Christine Lagarde, felicitó personalmente al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y al presidente del Banco Central, Guido Sandleris. Y los argentinos,a excepción de los globoludos, lo que significa que te felicite el Fondo.


La titular del FMI, Christine Lagarde, felicitó personalmente al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y al presidente del Banco Central, Guido Sandleris, por la aplicación de las políticas que ayudaron a “estabilizar” la economía argentina.

"Felicité al ministro Dujovne y al presidente Sandleris por los pasos de políticas decisivas que se han dado y el progreso hasta el momento, que han ayudado a estabilizar la economía”, señaló la directora gerente del organismo, al término de un encuentro cara a cara, en el marco del Foro de Davos.

“La sólida implementación del plan de estabilización de las autoridades y la continuidad de las políticas han sido muy útiles para Argentina y seguirán siendo esenciales para mejorar la resistencia de la economía a los shocks externos, preservar la estabilidad macroeconómica y fomentar el crecimiento a mediano plazo”, agregó.

Por último, Lagarde remarcó el respaldo del Fondo al régimen macrifascista. "Quisiera reiterar el firme apoyo del FMI a la Argentina y al plan de reforma económica de las autoridades", señaló.

Los elogios llegaron poco después que se conoció que el 2018 cerró con un déficit fiscal en torno del 2,4% del PBI, por debajo del 2,7% pactado con el organismo.

La agenda de Dujovne también incluyó ayer una reunión con Marcos Troyjo, viceministro de Comercio Exterior y Asuntos Internacionales de Brasil, en el segundo encuentro oficial que el régimen mantiene con los funcionarios de ese país tras la visita que Miauricio Macri Blanco Villegas realizó al mandatario ultraderechista Jair Bolsonazi.

jueves, 24 de enero de 2019

Dujovne y Sandleris en Davos, con las giladas y mentiras de siempre

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, tuvo su primera presentación en el World Economic Forum (WEF) que se desarrolla en Davos, con la mira puesta en materializar la tan pregonada “lluvia de inversiones extranjeras” que pronosticaba para 2018 pero nunca llegó. 


En pos de recuperar la confianza de los mercados internacionales, el ex columnista toma whisky de TN devenido en ministro de Hacienda enarboló toda una serie de promesas de ajuste fiscal y reformas neoliberales, al señalarlas como supuestas bondades de la economía macrifascista. 

“El mensaje que me gustaría dejarles es que el shock que recibimos en 2018 reafirmó nuestro compromiso con las reformas. Equilibrio fiscal y primario", señaló al disertar en una breve conferencia de prensa acompañado por el titular del Banco Central, Guido Sandleris. 

Dujovne intentó mostrar a Argentina como un país ideal al cual pueden recurrir los inversionistas, e inclusive vaticinó que “la inflación está descendiendo”. El ministro aseguró durante el debate sobre mercados emergentes que el país “genera un ambiente para las inversiones que es atractivo para todos, no dando ventajas a ningún país en particular".

En el marco del acuerdo con el FMI y tras el empeoramiento de sus pronósticos, el funcionario mantendrá una reunión bilateral con la titular del Fondo, Christine Lagarde. Antes, se alineó con los informes del organismo, que indican que la recesión se profundizará este año. Sin mencionar este último punto, aseguró que "coincidimos con el FMI que en 2020 la Argentina en general crecerá, y eso será el resultado de la aceleración de las reformas". También dijo que desde el gobierno piensan que “estamos saliendo de este episodio de 2018 más fuertes de lo que entramos porque Argentina está resolviendo este problema utilizando las herramientas normales y no las que usó el país en el pasado".

Luego le cedió la palabra a Sandleris, quien no fue tan optimista a la hora de hacer proyecciones. El presidente del BCRA sostuvo que "el gran desafío pendiente" de su gestión es "reducir la inflación" y aclaró que ese objetivo "no será tarea de sólo un año".

"El actual marco internacional es complejo y claramente fue una de las causas principales del difícil año que vivió Argentina en 2018", añadió durante el debate del que también participaron el ministro de Hacienda y Finanzas de Turquía, Berat Albayrak y el Gobernador de Madhya Pradesh (India), Tark Sultan Al Essa, entre otros.

Tanto el presidente del Banco Central como el ministro de Hacienda mantienen en Suiza reuniones con inversores, empresarios y bancos de inversión. Por caso, Dujovne se encontró ayer con el presidente de la multinacional Coca-Cola, James Quincey, quien le adelantó el plan de inversiones de la empresa en el país, y también con Michel Punke, CEO de Amazon Global Services. El ministro también se reunirá con el presidente del banco JP Morgan, Daniel Pinto, y la comisaria de Comercio de la Unión Europea, Cecilia Malmströn.

La patética presentación de Bolsonazi en el Foro Económico Mundial de Davos

El presidente ultraderechista de Brasil abrió el Foro de Davos con su habitual torpeza y una vacuidad que recordó a los discursos teleprompteados de Miauricio Macri Blanco Villegas.



Por primera vez un presidente brasileño tuvo la oportunidad de abrir el Foro Económico Mundial que se realiza anualmente en Davos, en los Alpes suizos, y que reúne la flor y la nata de los dineros del mundo: el ultraderechista Jair Bolsonazi tenía a su disposición 45 minutos para hablar de sus programas y proyectos a una platea colmada de empresarios, agentes financieros, banqueros e inversionistas. Sin embargo, habló durante escasos seis minutos y 38 segundos. Y de todas las 740 palabras leídas con la dificultad habitual, que le impide proferir frases de más de media docena de ellas sin interrumpirse, ninguna, absolutamente ninguna, dejó de ser inocua y genérica.

Los malvados dicen que el gran trabajo de los que escriben los discursos leídos por Bolsonazi es hacerlos cortos, lo más cortos posible, para evitar que el capitán diga tonterías o peor, que diga algo que luego resulte en alguna pregunta directa cuya respuesta él difícilmente encontraría. 

Pues en Davos fue exactamente así. Bolsonazi dijo que era una gran oportunidad de revelar “el momento único” que Brasil vive, y para “presentar a todos” el nuevo país que él y sus ministros están construyendo. 

Afirmó que “por primera vez un presidente armó un gobierno de ministros cualificados” y que “tenemos credibilidad para llevar a cabo las reformas que necesitamos y que el mundo espera de nosotros”. También anunció privatizaciones, pero a ejemplo de las tan mencionadas reformas, no ofreció ninguna pista de cómo serán, o cuándo y con qué amplitud.

A partir de esa frase y a lo largo de las 526 palabras restantes, Bolsonazi fue incapaz de emitir una única y solitaria frase que ultrapasase la frontera del vacío absoluto. Llegó al colmo de la insignificancia al decir que pretende “invertir fuerte” en seguridad para que “ustedes nos visiten con sus familias”, para luego mencionar la belleza y la exuberancia de la Amazonia, las playas y las ciudades brasileñas. 

Quienes escribieron lo que Bolsonazi leyó, en todo caso, sabían que no se trataba de un evento de promoción turística. Por eso se apresuraron a incluir temas como la preservación del medioambiente, la apertura comercial al mercado global (“tengan la seguridad de que al final de mi mandato Brasil estará entre los 50 mejores países del mundo para hacer negocios”), y una nueva política externa en la cual “el costado ideológico dejará de existir”

Fue cuando volvió a aparecer un Bolsonazi en estado puro: “vamos proteger a la familia y a los verdaderos derechos humanos”. ¿Y cuáles serían los verdaderos derechos humanos? “Vamos proteger el derecho a la vida y a la propiedad privada”. Traduciendo: por eso se emitió un decreto presidencial que permite a todo brasileño mayor de 25 años tener hasta cuatro armas de fuego en su casa.

Antes del agradecimiento final, y todavía en estado puro, sostuvo que “teniendo por consigna ‘Dios por encima de todo’, estoy seguro de que nuestras relaciones traerán infinitos progresos para todos”.

En Brasil, la primera consecuencia de la nulidad del discurso del capitán retirado en Davos se hizo sentir en el mercado financiero brasileño: sensible caída de la Bolsa de Valores, sensible aumento del dólar y el euro.

Mientras Bolsonazi profería vaguedades frente a una platea interesada esencialmente en propuestas concretas, Arabia Saudita suspendía la importación de carne de pollo de 33 de 58 frigoríficos brasileños. 

Se trata de otra clara advertencia dirigida a la “nueva política externa sin costado ideológico” que pretende transferir la embajada de Tel Aviv a Jerusalén, en una contundente muestra de sumisión (nada ideológica, desde luego) a la Casa Blanca de Donald Trump. 

La medida significó un recorte del 30 por ciento de las exportaciones brasileñas de carne de pollo, que tienen a Arabia Saudita como principal destino. 

Como broche de oro, no tuvo lugar la anunciada conferencia de prensa al final de las vacuidades emitidas por Bolsonazi. En este caso, sin embargo, la medida es comprensible: el primogénito del capitán presidente, el senador electo Flavio Bolsonaro, está más que involucrado en escándalos, y a cada nueva revelación surgen crecientes indicios de que la marea de lodo se acerca rápidamente a los pies del padre.

La verdadera lavandería de dinero que fue detectada y ahora es investigada por el Ministerio Público involucra a funcionarios tanto del despacho del entonces diputado provincial Flavio como del entonces diputado nacional Jair. Y más: sobran pruebas de que todos o casi todos depositaban mensualmente parte de sus sueldos (en algunos casos, integralmente) en la cuenta de Fabricio Queiroz, mezcla de chofer, guardaespaldas e íntimo amigo del clan presidencial. 

Mientras Bolsonazi cubría su platea de banalidades, se anunciaba en Río que un capitán de la Policía Militar fue acusado de participar en el asesinado de la concejal Marielle Franco, en marzo del año pasado. 

Su nombre es Adriano Magalhães da Nóbrega. Hace dos años, fue homenajeado por Flavio Bolsonazi. Que, además, empleó en su despacho a la mujer y a la madre del amigo.

Fuente: nota de Eric Nepomuceno para Página/12